jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Esperar?

Suelo ser bastante distraído, muy frecuentemente olvido las llaves del despacho. Una vez llegué a la puerta y como un imbécil me daba cuenta que había olvidado el llavero en casa, esas cosas siempre generan un problema, tenía que ir al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado, era toda una historia. La segunda vez que me pasó decidí que esto no podía pasarme más, así que me puse un cartelito en parabrisas del coche que decía “llaves” Me subía al coche y veía el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y cogía las llaves. Funcionó bastante bien las primeras cuatro o cinco semanas, hasta que me acostumbré al cartelito, cuando te acostumbras al cartelito, simplemente no lo ves más.
Un día me olvidé las llaves otra vez, así que le pedí a un amigo que me recordara que cogiera las llaves. Todas las mañanas me decía “¿Llevas las llaves? Pero el día que él se olvidó yo también me olvidé y por supuesto, le eché a él la culpa, pero de todos modos me tocó de nuevo llamar al cerrajero. Un día me di cuenta que, indudablemente, o como diría alguien que yo me sé, obviamente, yo era un completo despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves, por lo tanto hice una cosa muy distinta a las anteriores. Hice varias copias de las llave y les di una a gente de mi confianza, una al vecino, otra al portero de mi edificio, una al camarero de la cafetería de la esquina(que era amigo mío), total, que tenía unas cinco copias de la llave del despacho rondando por ahí, esto no tendría que ser gracioso si no fuera porque, a partir de ese día, nunca más olvidé las llaves. Todavía el portero cuando me cruzo con él me dice “no se para que me diste la llave, sí nunca la uso”

Tal vez esto tenga moraleja, pero puede que sí. Si en realidad quieres cambiar algo hay que dejar de pelear contra ese algo, estoy casi seguro que mi guía de ruta, donde quiera que esté, diría que ese es el camino, la aceptación.

Parece mentira, si me pero a pensar aprendí a aceptarme hace bien poco, será excusarme, pero cada uno tiene su manera de aprender, parece una tontería, que mejor ¿No? Aprender a aceptarme, al fin y al cabo, voy a tener que soportarte durante toda mi vida. Una vez me acepté, empecé de algún modo a aceptar a los demás. ¿Por qué me tengo que enfadar con mi amigo que olvidó un día decirme “las llaves”? Enfadarme con él significa que para que yo pueda quererlo, para que pueda seguir siendo mi amigo tiene que ser como yo quiero que sea, acordarse de las llaves por mí, ya que yo no soy capaz de hacerlo por mi mismo. ¿No es injusto? Si el es impuntual, si me toca esperarlo media hora cada vez que quedamos no me enojo ¿Quién me obliga a esperar? Nadie, espero porque elijo esperarlo y no por que él llegue tarde. Cada uno espera, cuando quiere esperar, y de esperar creo que va esto esta noche, no se porqué, tal vez he decidido no tener prisa.“quien no tiene que esperar de nada debe desesperarte” No recuerdo quien dijo eso, creo que Séneca(no las tengo todas conmigo) Esperar que suceda algo siempre ha sido una gran preocupación para el ser humano, me viene a la cabeza otras frases de no se quién en lo que esperar acontece “Dichoso es el que no espera nada porque siempre estará satisfecho”, pero siempre me he decantado por Paulo Coelho en lo referente a las frases importantes “Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar.”

Y digo yo ¿Esperar? Tener esperanza de conseguir lo que se desea, esperar es detener el movimiento o la acción hasta la llegada u ocurrencia de algo ¿De que sirve? ¿Solo es eso? Esperar implica mucho más, es saber que todo llega a su tiempo, cuando se hacen las cosas necesarias para lograr lo que se desea.
Muchos dicen que la ocasión hay que buscarla, no hay que esperar que llegue, pero Papini, el del reloj parado a las siete, deja claro que todo hombre vive más que por lo que espera que por lo que tiene, empiezo a irme por las ramas, esto de pensar en voz alta tiene sus desventajas. A ver. Yo, personalmente, aunque resulte extraño y algo difícil de entender, no espero nada, nada en absoluto. Cualquiera diría que es algo horrible, que es una total desesperanza, pero no es así, no lo és, he ganado la tranquilidad, no espero nada, pero alguien especial es quien me da la esperaza, aunque tal vez esas sean las que debo temer.
Cualquiera diría que todo eso de no esperar es un poco ridículo, ¿No esperar de la vida? ¿Para no arriesgarla? ¿Darse por muerto para no morir?
Hay algo que no puedo negar, hay una atmósfera en suspensión, un alo invisible, como si todo lo que hay alrededor estuviese esperando que algo ocurriese, y todo ha sido así, por casualidad, cuando menos te lo esperas y cuando creías que apenas lo necesitabas, dejando de esperar, porque ya no estoy muerto: aunque no lo tenga muy claro, no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo apareciste, si volverás, si aparecerás para marcharte o para quedarte, o si regresarás desde algún rincón del pasado, si te quedarás a mi lado, si sabrás cogerme de la mano para que no me caiga, si me acompañaras por las noches, ni tan siquiera que algún día harás o dejarás de hacer, sólo sé, que aunque no espere nada, te estaré esperando