miércoles, 20 de mayo de 2009

Cuento al más puro estilo Jorge Bucay(perdón por adelantado)

Un cuento al más puro estilo Jorge Bucay, ya os digo por adelantado que no es de mi cosecha, la cual cada vez tiene menos y peores frutos, lo escuché en televisión, no recuerdo en que película, solo es una interpretación personal, por adelantado pido perdón de la única forma que sé, con una historia, que comienza así…
“Hace mucho tiempo, durante una guerra, al final de una tremenda y épica batalla en la que murieron centenares de personas, uno de los soldados vencedores, ávido de protagonismo y en plena euforia por el triunfo decapitó a un soldado enemigo para deleite y risa de sus compañeros de armas.
El soldado se dedicó a dar patadas a la cabeza cortada de su enemigo, poco a poco se incorporaron otros soldados vencedores que se pasaban unos a otros la cabeza a puntapiés. Los vencedores se reían y divertían ante la vergüenza y la humillación de los soldados vencidos que se sentían impotentes ante tal barbaridad, hasta que un enemigo vencido, herido solo en su orgullo y ante tal muestra de desprecio del bando vencedor, se apresuró a intentar rescatar la cabeza sin vida de su amigo, cosa que no logró hacer, mientras se seguían pasando la cabeza decapitada de unos pies a otros entre vítores y aplausos.
Otros soldados derrotados se unieron en la inútil tarea de recuperar su honor, ayudando a su compañero en la tarea de recuperar la cabeza sin vida de su compatriota caído, pero cuando lo lograban, los vencedores volvían a hacerse con ella una y otra vez.
Uno de los soldados vencidos, dispuesto a impedir que siguiera esta barbaridad decidió terminar con esto. Se puso en pie con los brazos extendidos y retó al otro soldado colocándose frente a él.
El soldado vencedor le miró a los ojos, frunció el ceño y aceptó el reto. Con una tremenda patada como jamás nadie había visto la cabeza salió volando por el aire pasando cerca de las manos del soldado que no pudo detenerla.
Todos gritaron su nombre entre más vítores y aplausos, mientras el soldado vencedor levantó los brazos eufórico, y triunfal.
- ¡Pero eso es verdaderamente HORROROSO! - dijo mi amigo escandalizado.
- Para el portero sí que lo fue, pero querido amigo, para quien metió el gol fue MARAVILLOSO....

lunes, 18 de mayo de 2009

Cuidar de las estrellas puede que sea un buen castigo...

Querida flor ¿Cómo va todo? Sé que estarás bien, esperando como cada noche que vuelva con mis palabras a revivir tus oídos, tus pensamientos, tu imaginario mundo que es mi mundo real. Ya sabes de sobra lo que voy a contarte, vives desde hace tanto plantada en mi pecho, ya no recuerdo como fue, pero necesito buscarte en otros brazos que borren mi vaga esperanza, pero sigo aquí.
Sé que he olvidado algunos de tus consejos, no me riñas demasiado, he escuchado muchos otros, eso ya lo sabes, no me culpes por el olvido, a veces las cosas suceden sin más y tan solo me dejo llevar por el viento, por las olas, por el mar, por lo que sea que empuje mi barca más cerca del mundo de los cuerdos. Para que negarlo, algunas veces parece que sopla a mi favor, pero la mayor parte del tiempo es en contra.
Querida flor, sigo sintiéndome naufrago, cansado de vivir entre la arena blanca y brillante, reducto de la soledad adquirida, deseada tal vez en demasiadas ocasiones, pero he decidido abandonar mi isla, mi ansiada calma, y lanzarme al inmenso mar de la soledad cansada, sin brújula alguna, sin rumbo si quiera, ni esperanza, pero si deseo, de encontrar ese barco que me rescate y devuelva una sonrisa a mi corazón marchito, oxidado, cansado de tanto no sentir más que el rumor de las olas rompiendo con vehemencia contra las rocas de la desdicha, demasiados golpes, demasiado ruido, demasiada sal.
Me siento cansado querida flor, la travesía parece no tener fin, llevo meses a la deriva, zozobrando, sin timón, al pairo, días son difíciles de navegar pero remo con la fuerza que de la flaqueza, hasta derrumbarme cansado, y tan solo espero esta noche dormir sin sobresaltos por puro agotamiento.
Esta noche, como casi todas las noches, es noche cerrada, solitaria y fría, la soledad oscura embarga mis emociones, preguntándome una y mil veces si alguien recibirá alguna vez alguno de estos mensajes sin sentido que he metido dentro de una botella.
El mar me contempla una vez más con indiferencia, la brisa, si el tiempo acompaña, alivia el calor sofocante y las olas rompen contra mi bote, pero no duelen, tan solo logran relajarme, en ocasiones es suficiente para despertar mi ilusión dormida.
Esa brisa me dio ayer espejismos de locura, pero son solo eso, fantasías, ver algo donde no hay nada, barcos en el horizonte que me miran, me preguntan donde está el puerto, barcos que noto distintos a otros barcos que ya conozco, que distingo entre las olas con facilidad, pero no logro alcanzarlos, demasiado lejos como para que puedan verme, navegan distantes, aunque presentes, acompañando desde la distancia en un viaje sin retorno, tal vez, si las corrientes marinas convergen en mitad del océano logre que me rescaten, no me queda mucho tiempo, se acaban las provisiones, apenas tengo agua potable para uno o dos días más, tal vez tres o cuatro si logro administrarme, siento que sucumbo cada vez más en el trance del sin sentido.
Cada vez es más frecuente querida flor, buscarte, hablar conmigo mismo, así me hago compañía, casi todo el tiempo solo somos tu y yo, ese debe ser el primer síntoma de locura, aunque no me preocupa, la locura estaba allí mucho antes de abandonar esa isla desierta donde naufragué un día.
¿Sabes querida flor? A veces siento que soy afortunado por tenerte, por mi locura, y que es un regalo que mi cabeza imagine esos barcos falsos, son los que me devuelven por instantes la esperanza, les veo aproximándose en ocasiones y alejándose en otras, dándome ese toque de alegría que necesito para seguir a flote, lo malo es, querida flor, que cuando se alejan el dolor es letal, proviene de alguna parte para agujerear mi bote y hundirme más si cabe en el abismo de mi existencia.
Por las noches, si logro dormir, tengo la desgracia o la maldita suerte que me acompañan las estrellas, quizás cuidar de ellas sea un buen castigo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Las cosas, desde siempre, son como son....

En la actualidad, en nuestro planeta, habitaba el continente africano al sur del desierto de Sahara y en ciertos lugares al norte, también presente desde Turquía hasta Mongolia, Indochina y la isla de Java. Pero hace muchísimo tiempo, en una época que comienza hace 2,59 millones de años y termina unos 12.000 años antes del presente, el mundo no era como ahora lo conocemos, en esa época habitaba en Europa el leopardo, siendo en aquel entoces animales muchos más grandes que los que conocemos ahora.
El leopardo era la especie más inteligente y adaptable al medio ambiente, estando presente en cualquier tipo de bosque y selva, en la sabana, sembrados y cualquier lugar rocoso, eran familia de las panteras, que vivían juntos en armonía, con otros felinos, algunos tan fuertes y poderosos como el león. Dominaba el planeta, socialmente se parecían a los hombres antiguos, formaban manadas sedentarias a las que llamaban tribus, no como los leopardos en la actualidad, que son animales solitarios, estos se comunicaban entre ellos con un lenguaje gutural único que tan solo era entendible por los felinos, utilizaban el mundo a su antojo, incluido todas las bestias que en el habitan, como amos y señores de todo. Eran unos amos justos, cazadores, depredadores carnívoros que vivían en armonía con el mundo.
Una mañana cualquiera Kraus, el leopardo jefe de la tribu de la sabana más importante que se hacían llamar “los manchados”, al igual que todos tenía el pelo amarillo rojizo, variando la tonalidad de un individuo a otro, pero aquella tribu tenía manchas oscuras que formaban patrones circulares, a modo de rosetas en todo el cuerpo, estaba dando su acostumbrado paseo matutino, tenía en la cabeza las preocupaciones típicas de cualquier padre de familia, su esposa, Karen, pronto traería al mundo a su nueva prole de cachorros, la tradición en su tribu consistía en que la hembra leopardo abandonara el grupo, buscara una cueva, un hueco de un árbol o algún lugar tranquilo lejos del grupo y diera a luz en soledad.
Hacía tres días que Kraus no sabía nada de ella, sus pequeños no tardarían en nacer si es que no habían nacido, diminutos, con los ojos cerrados, tal vez fueran solo dos, tres, o incluso seis, sea cual fuera el número, se sentía feliz, ilusionado, emocionado, todo saldría bien, estaba seguro.
Su olfato le guió hasta un riachuelo donde el agua bajaba fresca y cristalina desde la montaña, ideal para saciar cualquier sed. Ya había terminado de beber cuando un pato despistado se acercó concentrado en unos diminutos peces que circulaban bajo sus patas palmípedas.
Kraus le observó con entusiasmo, no tenía demasiada hambre, la noche anterior había cenado gacela, y muy buena por cierto, pero el pato era difícil de cazar por que siempre estaba dentro del agua y se asustaba facilmente y salía volando, pero una vez te deshacías de las plumas era un buen manjar de carne blanca y sabrosa grasa, así que decidió cazarlo por puro instinto, estaba tan cerca que no fallaría, pero no lo mataría de momento, le dejaría medio aturdido, sería un buen regalo para su esposa Karen, después de traer al mundo a sus cachorros estaría agotada y hambrienta.
Echó su orejas hacía atrás, sus pupilas se dilataron para concentrar sus sentidos en aquella milésima de segundo y con un movimiento rápido saltó sobre él con sus patas delanteras. El pato estaba perdido, pero vivo, inconsciente, pero seguía con vida. Lo cogió del pescuezo y lo llevó consigo en busca de su esposa.
No había llegado a la madriguera donde su esposa esperaba dar a luz cuando el pato despertó de su trance. Todos los felinos, y sobre todo los leopardos que son los más listos, saben que ellos son los únicos animales capaces de hablar, que los demás animales solo son alimento, pero aquel pato, recobró la compostura, se puso en pié sobre sus ridículas patas palmípedas y hablo con tono alto y claro.
- Señor Leopardo, solo soy un pato, para ustedes los felinos solo soy comida al igual que lo son los peces, estoy de acuerdo, pero necesito que me haga un favor.
- ¿Sabes hablar? Creí que solo los felinos podíamos hablar.
- Todos los animales sabemos hablar, solo que no lo hacemos con los seres que nos devoran y nos toman como alimento.
- ¿Quieres decir que todos los animales hablan entre los de su especie? ¿Hasta las gacelas?
- Las gacelas, las cebras, los perros, los peces, todos hablan, pero solo con seres de su especie.
- Siempre pensé que los patos eran estúpidos, tan ruidosos y escurridizos.
- Nosotros los patos, somos animales que viven en pareja, incluso en grupos, tenemos sentimientos como los puede tener un león o un tigre, todos sentimos dolor y pena cuando un compañero muere, estamos adaptados al agua y la tierra pero es en el aire donde somos de verdad felices, podemos alcanzar velocidades de 95 kilómetros por hora, volamos cada año cientos de kilómetros en nuestras migraciones, no lo creerás, pero he visto cosas que ningún león, leopardo o tigre se atreverían a imaginar jamás.
- Todo el mundo piensa que sois estúpidos.
- Nosotros pensamos también lo mismo de los felinos, todo el día obsesionados con cazar y matar, nosotros en cambio somos animales sociables que disfrutamos estando los unos con otros en armonía, la mayor parte del tiempo nos pasamos el día buscando comida entre la hierba o en la superficie del agua, pero al igual que vosotros, cuando llega la noche, dormimos juntos, y también al igual que vosotros los felinos nos pasamos el día acicalándonos, manteniendo limpios nuestros plumajes, no pensamos como los felinos, pero puede que por dentro no seamos tan diferentes, que coma carne, semillas o hierba, todos los animales somos capaces de sentir igual que sienten los felinos, esta es la única característica para que cada uno sea considerado y respetado, y así ha sido entre los patos a lo largo de la historia.
- Eres un animal inteligente, de eso no cabe la menor duda, pídeme el favor que desees, te lo concederé.
- Necesito volver a casa, migrar con mi familia, y allí anidaremos, en cuanto nazcan los polluelos y aprendan a volar será el momento de volver otra vez, entonces te buscaré y podrás comerme.
Kraus que imaginaba que el único deseo que tendría aquel extraño y sabio pato sería seguir con vida aceptó, dejando marchar al pato pese a que pensó que no volvería.
A la primavera siguiente el pato volvió dispuesto a ser alimento del leopardo, una vez lo encontró se le ofreció sin más. Kraus se acercó a él y le habló.
- Querido amigo, desde que marchaste he pensado mucho, los felinos somos los animales más poderosos e inteligentes del planeta y nos convertimos en unos bárbaros sanguinarios acabando con la vida de otros animales para nuestro alimento, pero eso era antes, ahora todos los animales viven en armonía, nadie mata a nadie como alimento, y quien lo hace es ajusticiado como castigo y ejemplo para los demás.
- Amigo leopardo, es el orden natural de las cosas, debes devorarme, es tu destino como depredador.
- Eso era antes, pero me complace saber que eres fiel a tu promesa. Todas las tribus de felinos de todo el planeta se han reunido durante meses debatiendo y buscando una solucion para crear esa armonía que tu me enseñaste amigo pato, ahora que podemos comunicarnos y hablar con los demás animales nos hemos vuelto incapaces de comérnoslos, así que todos los felinos se ha vuelto vegetarianos.
- Me parece una genial idea amigo leopardo, pero ¿No habéis pensado en las consecuencias? No se pueden cambiar las cosas así como así, siempre hay consecuencias, es alterar el orden natural de las cosas.
- Hemos tomado una decisión, ahora el mundo es un lugar mejor, y no solo para los felinos, si no para todas las especies, todas las culturas y todos los animales, vivimos en armonía.
- Te enseñaré una cosa más amigo leopardo, lo primero es aceptarte a ti mismo, eres un leopardo, tienes que aceptarlo y vivir como tal. Lo segundo que tienes que saber es que las cosas son como son, hay que aceptarlas como son, y lo tercero y no menos importante, es aceptar a los demás, yo soy un pato, tengo que ser un pato, tienes que aceptarme como pato, así de simple.
Se despidieron sin demasiado entusiasmo y poco a poco el tiempo fue pasando, como todos los animales del planeta eran vegetarianos, los pastos fueron menguando hasta desaparecer, los vegetales y los árboles, al tiempo que los animales herbívoros proliferaron por doquier y como plagas lo invadían todo creando un auténtico caos. Fue entonces cuando el pato volvió a visitar a su viejo amigo Kraus, el leopardo.
- Ves.- dijo el pato.- la idea de los felinos de acabar con un mundo de violencia era una quimera, deseabais un mundo mejor sin muertes, sin cacerías, sin rivalidades,
- Al principio fue así, ahora hay hambre por todas partes, los animales se pelean por una rama verde y llegan a matar por una pieza de fruta. Los cachorros de todas las especies mueren nada más nacer… amigo pato, eres sabio, dime que tenemos que hacer, tienes todas las respuestas.
- Solo tu tienes la respuesta
El leopardo meditó unos segundos y se abalanzó sobre el pato, devorándolo por completo, por fin había entendido la lección, las cosas, son como son, él era un leopardo y el pato, era un pato.

martes, 5 de mayo de 2009

Un secreto

Hola querida flor, aquí estoy de nuevo, con las primeras líneas de cada noche suplicándote algo de inspiración ¿Empezamos? Le parecerá una tontería le que escriba ya que nunca leerá esto, bueno, o tal vez sí, pero todo se olvida, supongo que debe ser así, hasta la cosas que creemos importantes desaparecen de nuestra vida y muchas sin dejar apenas rastro, tan solo un borrón de un recuerdo, puede que hasta yo mismo termine olvidando que he escrito estas líneas, que son para ella, o tal vez solo sean para ti, o incluso par ami, como el cantante que aclara su voz antes de un concierto. Querida flor, es una desconocida a la que veo a diario, con mis cosas de locos ya sabes, pero no puedo evitar sentirme vivo cuando su sonrisa ilumina mi día, y, si te soy sincero, pese a que a veces siento un impulso de abrazar con fuerza, no me importa demasiado no hacerlo, es raro, lo sé, pero me duele y disfruto al tiempo que estoy cerca, aunque estar sin tocar, sin tener, desde la distancia que nos separa, centímetros tan solo que parecen kilómetros ¡Qué tontería! ¿Verdad? Todos los días, hasta hay días en que temo echar de menos. Sí querida flor, lo sé, una y mil veces, me lo has dicho desde el primer momento, no es real, todo es ficción, olvida ese sin sentido, es cuestión de tiempo que te bajes de la nube de fantasía y apartes de la mente para siempre ese algo irreal, pero no quiero escucharte, no quiero hacerte caso, de nuevo hago oídos sordos a tus consejos, como aquella vez que metí la pata hasta el fondo ¿Recuerdas pequeña flor? Claro que te acuerdas, te eché a un lado y luego volví como un perro herido, apaleado, con rabo entre las piernas en busca de consuelo. No sé, déjame intentarlo otra vez, tendré más cuidado esta vez, lo prometo, pero deja que sienta que sigo sintiendo y que piense que será lo que tenga que ser…
Desde aquí, desde el otro lado del cristal del mundo de los locos, observo cada detalle, aprendo de ella cuando no observa. Sus gestos ya son familiares, más míos cada vez, hasta puedo encontrar su mirada entre un montón de gente con tan solo pensar en su nombre. La forma de caminar ya forma parte de las personas que reconocerías entre un millón por la calle, desde un kilómetro, como agacha la mirada cuando se siente avergonzada me chifla aún más, siempre que se piense que aún se puede estar más loco. Lo que me gusta más es cuando se muerde el labio mientras da vueltas a algo en su cabeza, y lo que más me divierte es como se cierran sus ojos cuando ríe, es una risa atronadora que si me paro a pensar llegaría a resultarme vulgar, pero por algún motivo, lo inunda todo y con eso, hasta el momento, creo que me sobra, bueno, en realidad no es que me conforme con las migajas que supone compartir aire y espacio, me gustaría mucho más, pero para que no pierda la magia y no deje de ser algo divino, es mejor que no sea real. Otra locura ¿Verdad? Sí, debe ser cosa de locos.
A veces me fascina como ladea su cabeza cuando hay algo que le disgusta, no sé, serán tonterías, o locuras que seguro que no dejan de serlo, pero cada vez siento con más claridad que sería capaz de acostumbrarme a ella todos los días, y pese a que miro en sus ojos casi a diario, los suyos no me ven, tan solo miran sin verme, como si fuera tan solo aire. No se quien es, eso si, se que haría mil payasadas para que no desapareciera su risa, y eso me preocupa.
Puede que la locura la produzca yo, últimamente dejo entornada la puerta, pero nunca abierta, pero no la cierro a su paso, quiero que siga entreabierta, por si tiene que salir, que no haga ruido al marcharse.
Tengo que confesarte querida flor que no tengo miedo, pero no se si voy o vengo, si estoy dentro o fuera, simplemente estoy, allí o aquí, sin porvenir, sin mañana, tan solo busco el día a día, ese puntito especial por el que dormir a pierna suelta y desear tener un sueño bonito, tal vez sueñe con ella.