En la actualidad, en nuestro planeta, habitaba el continente africano al sur del desierto de Sahara y en ciertos lugares al norte, también presente desde Turquía hasta Mongolia, Indochina y la isla de Java. Pero hace muchísimo tiempo, en una época que comienza hace 2,59 millones de años y termina unos 12.000 años antes del presente, el mundo no era como ahora lo conocemos, en esa época habitaba en Europa
el leopardo, siendo en aquel entoces animales muchos más grandes que los que conocemos ahora.
el leopardo, siendo en aquel entoces animales muchos más grandes que los que conocemos ahora. El leopardo era la especie más inteligente y adaptable al medio ambiente, estando presente en cualquier tipo de bosque y selva, en la sabana, sembrados y cualquier lugar rocoso, eran familia de las panteras, que vivían juntos en armonía, con otros felinos, algunos tan fuertes y poderosos como el león. Dominaba el planeta, socialmente se parecían a los hombres antiguos, formaban manadas sedentarias a las que llamaban tribus, no como los leopardos en la actualidad, que son animales solitarios, estos se comunicaban entre ellos con un lenguaje gutural único que tan solo era entendible por los felinos, utilizaban el mundo a su antojo, incluido todas las bestias que en el habitan, como amos y señores de todo. Eran unos amos justos, cazadores, depredadores carnívoros que vivían en armonía con el mundo.
Una mañana cualquiera Kraus, el leopardo jefe de la tribu de la sabana más importante que se hacían llamar “los manchados”, al igual que todos tenía el pelo amarillo rojizo, variando la tonalidad de un individuo a otro, pero aquella tribu tenía manchas oscuras que formaban patrones circulares, a modo de rosetas en todo el cuerpo, estaba dando su acostumbrado paseo matutino, tenía en la cabeza las preocupaciones típicas de cualquier padre de familia, su esposa, Karen, pronto traería al mundo a su nueva prole de cachorros, la tradición en su tribu consistía en que la hembra leopardo abandonara el grupo, buscara una cueva, un hueco de un árbol o algún lugar tranquilo lejos del grupo y diera a luz en soledad.
Hacía tres días que Kraus no sabía nada de ella, sus pequeños no tardarían en nacer si es que no habían nacido, diminutos, con los ojos cerrados, tal vez fueran solo dos, tres, o incluso seis, sea cual fuera el número, se sentía feliz, ilusionado, emocionado, todo saldría bien, estaba seguro.
Su olfato le guió hasta un riachuelo donde el agua bajaba fresca y cristalina desde la montaña, ideal para saciar cualquier sed. Ya había terminado de beber cuando un pato despistado se acercó concentrado en unos diminutos peces que circulaban bajo sus patas palmípedas.
Kraus le observó con entusiasmo, no tenía demasiada hambre, la noche anterior había cenado gacela, y muy buena por cierto, pero el pato era difícil de cazar por que siempre estaba dentro del agua y se asustaba facilmente y salía volando, pero una vez te deshacías de las plumas era un buen manjar de carne blanca y sabrosa grasa, así que decidió cazarlo por puro instinto, estaba tan cerca que no fallaría, pero no lo mataría de momento, le dejaría medio aturdido, sería un buen regalo para su esposa Karen, después de traer al mundo a sus cachorros estaría agotada y hambrienta.
Echó su orejas hacía atrás, sus pupilas se dilataron para concentrar sus sentidos en aquella milésima de segundo y con un movimiento rápido saltó sobre él con sus patas delanteras. El pato estaba perdido, pero vivo, inconsciente, pero seguía con vida. Lo cogió del pescuezo y lo llevó consigo en busca de su esposa.
No había llegado a la madriguera donde su esposa esperaba dar a luz cuando el pato despertó de su trance. Todos los felinos, y sobre todo los leopardos que son los más listos, saben que ellos son los únicos animales capaces de hablar, que los demás animales solo son alimento, pero aquel pato, recobró la compostura, se puso en pié sobre sus ridículas patas palmípedas y hablo con tono alto y claro.
- Señor Leopardo, solo soy un pato, para ustedes los felinos solo soy comida al igual que lo son los peces, estoy de acuerdo, pero necesito que me haga un favor.
- ¿Sabes hablar? Creí que solo los felinos podíamos hablar.
- Todos los animales sabemos hablar, solo que no lo hacemos con los seres que nos devoran y nos toman como alimento.
- ¿Quieres decir que todos los animales hablan entre los de su especie? ¿Hasta las gacelas?
- Las gacelas, las cebras, los perros, los peces, todos hablan, pero solo con seres de su especie.
- Siempre pensé que los patos eran estúpidos, tan ruidosos y escurridizos.
- Nosotros los patos, somos animales que viven en pareja, incluso en grupos, tenemos sentimientos como los puede tener un león o un tigre, todos sentimos dolor y pena cuando un compañero muere, estamos adaptados al agua y la tierra pero es en el aire donde somos de verdad felices, podemos alcanzar velocidades de 95 kilómetros por hora, volamos cada año cientos de kilómetros en nuestras migraciones, no lo creerás, pero he visto cosas que ningún león, leopardo o tigre se atreverían a imaginar jamás.
- Todo el mundo piensa que sois estúpidos.
- Nosotros pensamos también lo mismo de los felinos, todo el día obsesionados con cazar y matar, nosotros en cambio somos animales sociables que disfrutamos estando los unos con otros en armonía, la mayor parte del tiempo nos pasamos el día buscando comida entre la hierba o en la superficie del agua, pero al igual que vosotros, cuando llega la noche, dormimos juntos, y también al igual que vosotros los felinos nos pasamos el día acicalándonos, manteniendo limpios nuestros plumajes, no pensamos como los felinos, pero puede que por dentro no seamos tan diferentes, que coma carne, semillas o hierba, todos los animales somos capaces de sentir igual que sienten los felinos, esta es la única característica para que cada uno sea considerado y respetado, y así ha sido entre los patos a lo largo de la historia.
- Eres un animal inteligente, de eso no cabe la menor duda, pídeme el favor que desees, te lo concederé.
- Necesito volver a casa, migrar con mi familia, y allí anidaremos, en cuanto nazcan los polluelos y aprendan a volar será el momento de volver otra vez, entonces te buscaré y podrás comerme.
Kraus que imaginaba que el único deseo que tendría aquel extraño y sabio pato sería seguir con vida aceptó, dejando marchar al pato pese a que pensó que no volvería.
A la primavera siguiente el pato volvió dispuesto a ser alimento del leopardo, una vez lo encontró se le ofreció sin más. Kraus se acercó a él y le habló.
- Querido amigo, desde que marchaste he pensado mucho, los felinos somos los animales más poderosos e inteligentes del planeta y nos convertimos en unos bárbaros sanguinarios acabando con la vida de otros animales para nuestro alimento, pero eso era antes, ahora todos los animales viven en armonía, nadie mata a nadie como alimento, y quien lo hace es ajusticiado como castigo y ejemplo para los demás.
- Amigo leopardo, es el orden natural de las cosas, debes devorarme, es tu destino como depredador.
- Eso era antes, pero me complace saber que eres fiel a tu promesa. Todas las tribus de felinos de todo el planeta se han reunido durante meses debatiendo y buscando una solucion para crear esa armonía que tu me enseñaste amigo pato, ahora que podemos comunicarnos y hablar con los demás animales nos hemos vuelto incapaces de comérnoslos, así que todos los felinos se ha vuelto vegetarianos.
- Me parece una genial idea amigo leopardo, pero ¿No habéis pensado en las consecuencias? No se pueden cambiar las cosas así como así, siempre hay consecuencias, es alterar el orden natural de las cosas.
- Hemos tomado una decisión, ahora el mundo es un lugar mejor, y no solo para los felinos, si no para todas las especies, todas las culturas y todos los animales, vivimos en armonía.
- Te enseñaré una cosa más amigo leopardo, lo primero es aceptarte a ti mismo, eres un leopardo, tienes que aceptarlo y vivir como tal. Lo segundo que tienes que saber es que las cosas son como son, hay que aceptarlas como son, y lo tercero y no menos importante, es aceptar a los demás, yo soy un pato, tengo que ser un pato, tienes que aceptarme como pato, así de simple.
Se despidieron sin demasiado entusiasmo y poco a poco el tiempo fue pasando, como todos los animales del planeta eran vegetarianos, los pastos fueron menguando hasta desaparecer, los vegetales y los árboles, al tiempo que los animales herbívoros proliferaron por doquier y como plagas lo invadían todo creando un auténtico caos. Fue entonces cuando el pato volvió a visitar a su viejo amigo Kraus, el leopardo.
- Ves.- dijo el pato.- la idea de los felinos de acabar con un mundo de violencia era una quimera, deseabais un mundo mejor sin muertes, sin cacerías, sin rivalidades,
- Al principio fue así, ahora hay hambre por todas partes, los animales se pelean por una rama verde y llegan a matar por una pieza de fruta. Los cachorros de todas las especies mueren nada más nacer… amigo pato, eres sabio, dime que tenemos que hacer, tienes todas las respuestas.
- Solo tu tienes la respuesta
El leopardo meditó unos segundos y se abalanzó sobre el pato, devorándolo por completo, por fin había entendido la lección, las cosas, son como son, él era un leopardo y el pato, era un pato.