Abril trajo armonía a la vida.
Al brillo de sus ojos hallaron los míos.
Así sucedió primavera; frescura, juventud, lozanía.
Abril son virtudes.
Abril floreció en mi pecho; rosa con espinas.
Al sonreírme mi voluntad se cubrió de pétalos.
Tonalidades de vida, rojo, azul, verde.
Abril son matices.
Abril vino dulce, aroma.
Una fragancia, su cuerpo empapó mi pensamiento.
Su mano en la mía; jazmín, tomillo, hierbabuena.
Abril son olores.
Abril armonizó; trinos, gorjeos,
Algunos poemas dulces asomaron a mis oídos.
Bebí sus palabras y creí oír ángeles; mirlos, gorriones, petirrojos.
Abril son canciones.
Abril te trajo a mí; vida ya olvidada.
Sentimiento de amor, esencia del pasado, adornando olvido.
Mi alma resplandeció de deseo, esperanza, sentimiento.
Abril son ilusiones
Abril restó, corazón olvidado
Repicar de mi alma en un sin fin de emociones,
Abracé cada risa, mirada y sueño.
Abril son amores.
Abril su faz a mi rostro,
Su pecho contra el mío en un solo.
Amé cada caricia, abrazo y beso
Abril son pasiones.
Abril añoró la luna, extinguió una estrella; se la llevó de mi lado.
Ahuyentó a mi amor la muerte de mi vera, desgarrando mis entrañas.
Abril arropó de muerte la noche.
Abril son dolores.
Abril redime su virtud, nocivo abril.
Abril imprégname con su reflejo, amargo abril.
Abril embriágame con su olor, siniestro abril.
Abril recítame su canción, fatal abril.
Abril lléname de ilusión, mezquino abril.
Abril confiere amor, perverso abril.
Abril dispensa pasión, infame abril.
Abril arranca el dolor, despreciado abril.
Abril, hoy recuerdo y añoro, indigno abril.
Abril no te perdono, infame abril.
Abril arrancaste su luz de este mundo, ruin abril.
Abril, torna a mi amor, despreciable abril.
Abril redime mi vida, impío abril.
Abril, te odio una y mil veces abril, vil abril.
Amé su alma desde el primer día, desde aquel primero de abril.
Abril te la llevaste en abril, macabro abril.
Abril, a ti te lo suplico, injusto abril.
Rescátala de la muerte.jueves, 18 de septiembre de 2008
ABRIL..........
Abril trajo armonía a la vida.
Al brillo de sus ojos hallaron los míos.
Así sucedió primavera; frescura, juventud, lozanía.
Abril son virtudes.
Abril floreció en mi pecho; rosa con espinas.
Al sonreírme mi voluntad se cubrió de pétalos.
Tonalidades de vida, rojo, azul, verde.
Abril son matices.
Abril vino dulce, aroma.
Una fragancia, su cuerpo empapó mi pensamiento.
Su mano en la mía; jazmín, tomillo, hierbabuena.
Abril son olores.
Abril armonizó; trinos, gorjeos,
Algunos poemas dulces asomaron a mis oídos.
Bebí sus palabras y creí oír ángeles; mirlos, gorriones, petirrojos.
Abril son canciones.
Abril te trajo a mí; vida ya olvidada.
Sentimiento de amor, esencia del pasado, adornando olvido.
Mi alma resplandeció de deseo, esperanza, sentimiento.
Abril son ilusiones
Abril restó, corazón olvidado
Repicar de mi alma en un sin fin de emociones,
Abracé cada risa, mirada y sueño.
Abril son amores.
Abril su faz a mi rostro,
Su pecho contra el mío en un solo.
Amé cada caricia, abrazo y beso
Abril son pasiones.
Abril añoró la luna, extinguió una estrella; se la llevó de mi lado.
Ahuyentó a mi amor la muerte de mi vera, desgarrando mis entrañas.
Abril arropó de muerte la noche.
Abril son dolores.
Abril redime su virtud, nocivo abril.
Abril imprégname con su reflejo, amargo abril.
Abril embriágame con su olor, siniestro abril.
Abril recítame su canción, fatal abril.
Abril lléname de ilusión, mezquino abril.
Abril confiere amor, perverso abril.
Abril dispensa pasión, infame abril.
Abril arranca el dolor, despreciado abril.
Abril, hoy recuerdo y añoro, indigno abril.
Abril no te perdono, infame abril.
Abril arrancaste su luz de este mundo, ruin abril.
Abril, torna a mi amor, despreciable abril.
Abril redime mi vida, impío abril.
Abril, te odio una y mil veces abril, vil abril.
Amé su alma desde el primer día, desde aquel primero de abril.
Abril te la llevaste en abril, macabro abril.
Abril, a ti te lo suplico, injusto abril.
Rescátala de la muerte.miércoles, 17 de septiembre de 2008
...Voces oscuras que me llaman desde el otro lado
Me levanto todas las mañanas perdido, moribundo, haciendo un esfuerzo inhumano por levantarme de la cama, haciendo acopio de valor me lleno de vanas esperanzas, prometiéndome a mi mismo que quizás hoy, creyéndome que si me lo propongo, consiga no llorar, pero sucumbo en el intento, sobre todo por las noches, solitarias, frías, sin sentido.
Con paso lento, camino del trabajo, observo a las personas que arrastran sus sombras cargadas de sus vidas a cuestas, gente que mira con la indiferencia habitual que se pueden mirar a un desconocido, mientras esa losa pesada de mi espalda me atormenta más y más, haciendo imposible caminar, obligándome a arrastrar los pies por la acera en un inútil esfuerzo de asumir mi existencia, nadie se da cuenta que quien camina a su lado es un ser sin apenas vida en el cuerpo, un personaje exhalando su último aliento en un vago intento de aferrarse a un mundo que ya no pertenece, mientras las sombras le llaman desde la oscuridad invitándole a pasar al otro lado. Tal vez esta noche las escuche.
En es vago intento de devolverle la vida a este cuerpo moribundo he intentado volver a reír con los amigos, reflejarme en unos ojos, acercarme a la gente, buscar ese abrazo que tanto necesito para que me ayude la levantar este peso mortal, pero no lo encuentro, soy incapaz de acercarme a otro ser humano y no mostrar a un pájaro herido que ha olvidado volar, derrotado, vencido, asumiendo su suerte, esperando pacientemente que la muerte llegue y ponga fin a este dolor sombrío, vencido, aceptando mi sino, a medida que pasan las horas, el dolor aumenta en lugar de disminuir, indicando claramente la proximidad trágica de un destino cruel, el cual deseo que llegue lo antes posible y que cese el sufrimiento, desaparecer sin dejar el menor rastro de una vida que ha pasado por este mundo sin pena ni gloria.
Me pregunto si alguien se acordará de mí cuando ya esté muerto, tal vez uno, dos, tres, mi familia y poco más. Mi familia, siento el daño que causará mi partida, lo han dado todo por mi y nunca he tenido ocasión de agradecerles su aprecio, su paciencia, su esfuerzo, su amor incondicional, si leéis esto, gracias, que ya no tienen que preocuparse por mí, que estaré bien allá donde voy. Serán los únicos que me recuerden, los demás, el resto del mundo no se ha percatado nunca de mi presencia, mucho menos lo hará de mi ausencia, algunos ni recordaran que ya no estoy en pocas semanas, olvidarán mi nombre, transcurridos unos meses ni tan siquiera recordarán mi rostro, seguirán sumidos en sus vidas con más o menos sentido, tal vez alguno en algún momento se preguntará que fue de aquel tipo alegre y divertido que se volvió sombrío y oscuro, loco, y que desapareció, pero todos seguirán hacia delante, la vida sigue, no se detiene por nada ni por nadie, con el tiempo solo seré una nube borrosas de la memoria, una foto vieja, desteñida.
Sobrevivir, o tal vez sobremorir, la cara o cruz de la existencia humana, cuando apuestas todo el rojo y sale negro has perdido, no hay vuelta atrás, ni segundas oportunidades, aprendes a vivir con tu derrota o sucumbes en el intento de salir del pozo, hundiéndote más y más, te das cuenta que nunca tenías que haber probado lo hondo que era con los dos pies. Yo he sucumbido.
He intentado pedir ayuda, pero no la he encontrado, no se que camino coger, en ocasiones se abren ante mis ojos senderos que pueden conducir a alguna parte, pero por alguna razón me quedo quieto, esperando una señal que provenga de cualquier parte y me indique que es lo que tengo que hacer, señal que no llega nunca y que cada vez parece más distante.
Necesito una señal, una estrella que guíe mis pasos en la oscuridad en la que estoy inmerso, una señal o estoy perdido, tal vez esta noche escuche esas voces oscuras que me llaman desde el otro lado.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Una de serrat...
Donde quiera que estés , te gustará saber que por flaca que fuese la vereda, no mal vendí tu pañuelo de seda por un trozo de pan, que jamás, por más cansado que estuviese, abandoné tu recuerdo a la orilla del camino y por fría que fuera mi noche triste no eché al fuego, ni un sólo de los besos que me diste.
Por ti brilló mi sol un día y cuando pienso en tí brilla de nuevo sin que lo empañe la melancolía de dos fugaces amores eternos. Donde quiera que estés te gustará saber que te pude olvidar y no he querido, por fría que sea mi noche triste no echo al fuego, ni un sólo de los besos que me diste.
Donde quiera que estés...si te acuerdas de mi.
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