martes, 22 de diciembre de 2009

Pensando en voz alta... para variar....

He intentado encontrarle un sentido a todo, a la vida, a las cosas, a como era yo y a como soy ahora. A decir verdad siempre había desechado los consejos de los demás, lo que pensaran, incluso las advertencias típicas de “ten cuidado que…” y pasaba eso exactamente. Por alguna estúpida razón llegué a pensar que único deber en la vida era vivir plenamente, buscar la felicidad en cualquier parte, viniera del lugar que viniera, y si lo lograbas, ser feliz y punto, fin de partido, pero los seres humanos, desconocedores de nuestra propia condición humana, no nos damos cuenta que somos una especie fallida, metemos la pata continuamente, en todo, y hacemos la vida mucho peor de lo que debe ser, o de lo que realmente es. Nos pasamos la vida debatiendo en nuestro interior entre lo que es apropiado o no, lo que es bueno o malo para nosotros, yo personalmente, si tengo que comer diez raciones de fruta y verdura al día, no quiero vivir, odio la verdura, las espinacas, las acelgas y el apio ¿Quién en su sano juicio puede gustarle el sabor del apio? ¿Y alguien me puede decir a que saben las espinacas? Al final da igual lo que hagas, siempre llegará el día que te terminas metido en una caja y mientras tanto nos arrepentimos de casi todo, nos quejamos continuamente de todo, a veces de las cosas que hacemos, metemos la pata hasta el fondo, esos son nuestros propios problemas, obsesionados con un montón de tristes esperanzas y sueños los cuales previsiblemente no se cumplirán nunca, nuestras vidas amorosas insatisfechas, nos han fallado unos negocios…. y para colmo nos pasamos la vida lamentándonos también de las cosas que hemos dejado de hacer, ojala hubiera comprado esas acciones… ojala hubiera comprado esa casa hace años… ojala le hubiera tirado los tejos a esa mujer… ojala esto, ojala lo otro, pudo ser y debió ser.
Lo que más me fascina y aterra son las cosas que pasan, el factor azar de la vida, algo inconcebible, llegas a este mundo por un hecho casual en algún lugar, y alguien surge de otra conjunción de azar en alguna otra parte del mundo, y por una concatenación astronómica de circunstancias al azar vuestros pasos se cruzan, ahí entra el amor, o eso que llaman amor, la otra persona, esa media naranja, o media mandarina como decía un amigo que en paz descanse, con sus nuevos problemas que antes no teníamos, los insoportables y necesarios problemas la pareja, y vamos, todo eso sin entrar en temas de sexo, que es otro cantar, pero viene a ser el mismo azar que un día hizo que se alinearan los astros y encontraras a ese ser entre los demás y lo hicieras especial, el que os separa, las relaciones terminan, el amor verdadero como el primer amor reside en la ignorancia de un final, aprendes que nada es para siempre, las relaciones terminan, se acaban, y cada uno tenemos nuestra historia, pero se acaban y siempre es por lo mismo: Uno de ellos se está engañando a sí mismo, y tarde o temprano se da cuenta y decide que se merece algo mejor; o el que lleva la batuta en la relación se “aburre” literalmente de quien tiene a su lado y decide ir a buscar algo que le haga sentir algo; o bien, el peor de los casos, en los que una persona se vuelca totalmente en otra y lo da todo, y lo sigue dando todo, y lo da hasta quedarse sin nada, entonces se da cuenta que no tiene nada y termina dejándolo. Siempre es la misma historia, y vamos, los que estamos solos, los que queremos estar solos siempre es por eso, no por que no queramos pareja, es por que hemos tenido relaciones. Esa idea me ha llegado a obsesionar mucho tiempo, el ser feliz requiere a alguien, puedes agarrarte con fuerza como un perro rabioso pero cuando las cosas no salen bien de nada sirve enfadarte, maldecir al destino, pero al fin y al cabo, solo te queda resignarte y es lo único que te mantendrá con vida, la resignación. Tendré muchas obsesiones, otra tal vez sea esa idea del destino, que todo está escrito en alguna parte, la idea que todo esta predestinado me toca las narices por no decir otro sitio, menuda mierda eso de ser una vulgar marioneta, destino, almas gemelas, amor verdadero, memeces de fantasía y de idiotas, el destino sobre tu cabeza siempre al acecho, y todo ya está escrito ¿Para que esforzarse? (No se, por lo visto no tienen “tippex” en el cielo) ...........Otra de las cosas que más me aterran es que el tiempo se acaba, más cuando me acompaña día a día el sentimiento de haber caminado por la vida presa de una sensación de que poco, quien no dice nada, ha merecido la pena (a parte de la amistad, eso sí, dios la salve) ¿Qué camino coger para darle un sentido a este purgatorio que es vivir? ........Decidí que cuando viera el menor indicio de felicidad que la vida podía darme, viniera del lugar donde viniera, me aferraría con uñas y dientes, no permitiría que nada ni nadie se interpusiera entre yo y mi felicidad, pero un día desperté, como si hubiera tenido una iluminación fruto del cansancio o de demasiada maría, o mejor, un sueño no terminado que aún rondaba por mi mente, fue entonces cuando descubrí que había perdido a todas las personas que me importaban, a todas, que estaba solo y que resignarme a lo que me depara ese destino de mierda sin luchar sería una rendición, que yo decidiría al menos el camino, yo gobernaría el barco y quien quisiera…... Pues que suba, el pasaje es gratis..............
Claro que hubo un tiempo que me importaba lo que pensaran de mi, pero eso fue hace mucho tiempo, cuando creía que al conocer el amor el tiempo se detendría, y era verdad, lo que no cuentan es que cuando se vuelve a poner en marcha va tan rápido que nos vuelve gilipollas, tal vez para recuperar el tiempo perdido. Yo, sin arma alguna y sin apenas argumentos ni dinero para subsistir, he llegado al momento en el que he decidido luchar, ese es el momento en el que al fin aceptas lo perdido, y el barco que zarpa, solo un iluso desearía quedarse en tierra para seguir despidiéndote de alguien que ya se ha ido. ..........
Recuerdo que una vez, pasé todo el viaje pensando, mirando al infinito, no pensaba en nadie en concreto, pero me rondaba una mujer misteriosa que conocí hace un montón años y que no había vuelto a ver, apenas recuerdo su cara, solo fueron unas horas, no llegó a un día, tampoco recuerdo el nombre, fue como si el universo entero tan solo existiera por aquella noche, no ha vuelto a pasar con nadie y ninguna otra noche, por eso he partido hoy, dejándome que el destino me lleve donde quiera llevarme, que en cierto modo, dejarse llevar, es cumplir tu destino, no siguiendo los pasos de mi padre, ni salvando animales o salvando el mundo, está claro que no ese no es mi destino, yo no soy el salvador del mundo. Soy yo recuperando el control de mi vida.......
Al final, vuelto a decir lo mismo. Da igual dónde vayamos, lo importante no es el destino, si no disfrutar del viaje, y quién sabe, puede que el infierno sea nuestro destino y si hay suerte, tal vez aparezcan esas maletas atadas en la bodega de ese barco, mi maleta y la tuya, dos maletas con un destino conocido.

lunes, 30 de noviembre de 2009

si no es real y no merece la pena.

Yo nunca he estado satisfecho con quien era, con lo que la existencia me ha dado, después de todo, siempre he sido un poco distraído, dirigido hacia donde la naturaleza o eso que llaman destino ha pretendido que estuviera, dejándome un poco llevar por mi instinto, sin explotar mi propio potencial, tratando de ser aquello que los demás quisieron que fuera, no hay nada más insatisfactorio, entonces es la lógica quien dice "Quizás no sea suficiente” y la cabeza busca más de lo mismo. Es entonces cuando me detuve y comencé a mirar enderredor para darme cuenta que todo el mundo es absurdo, aparecen con una máscara estúpida que está sonriendo, que se ve feliz, y todos están engañando al resto que también nos engaña a nosotros, incluso yo también me muestro con máscara, así los demás piensan que soy más feliz de lo que en realidad soy, me creo que los demás me ven feliz como la hierba que se ve más verde del otro lado de la cerca. Miran mi hierba y se ve más verde, más espesa, mejor, pero cuando te acercas comienzas a ver que no es así en casi todos los jardines, pero la gente, incluso uno mismo, somos tan imbéciles que mantenemos a los demás a distancia, amigos, amantes, les mantenemos a distancia el uno del otro, mucha cercanía sería peligrosa, podrían ver la realidad, que este jardín no es tan verde, y yo, que he sido tan mal orientado desde el mismo principio, confundo lo que persigo que no es otra cosa que la felicidad, la veo en alguien con mucho dinero y pienso “quizás traiga la felicidad,” miro a esa persona que alegre parece con su dinero y corro tras el dinero. Alguien es más saludable, corro tras la salud, alguien está haciendo algo, lo que sea, y parece muy contento, yo persigo eso. Pero una cosa aprendí, en eso de ser feliz, siempre, absolutamente siempre, eran los demás, y ni decir tiene que con el amor tres cuartos de lo mismo, me dice “sígueme aunque mis caminos sean caminos son absurdos y penosos” y allí va un servidor, me habla y yo creo en él, pese a saber por experiencia que aunque sea una paloma bajo su plumaje esponjoso esconde una espada, aunque sepa que derribará mis sueños como una ráfaga de viento que azota mi jardín., haciéndote crecer y florecer, la misma mano que te podará.
Humildemente, nunca he estado capacitado para dirigir el curso del amor, me doy cuenta que no el amor no me considera digno de sí, aunque dirigirá por el camino de la vida, pero voy entendiendo los secretos que encierra, no da más de sí mismo y no toma más que de sí mismo, que los dos corazones tienen que latir al mismo compás, que el amor es libre y no posee nada y no quiere que nadie lo posea, que el amor se sacia con amor y despierta cada amanecer cuando tu despiertas, agradecido por un día más, cuando declina el día regresa al hogar, durmiendo luego con una plegaria, si no, si no es real y no merece la pena.

martes, 17 de noviembre de 2009

No tendré más resumen de mi vida que tan solo dos palabras"confiar y esperar"

Hola mi pequeña flor, me acerco esta noche a contarte algo, algo entre nosotros, algo que ya sabemos aunque nos pese, una cosa más a compartir a solas en esta sin razón, en honor de lo que es nuestro, incluso a nosotros, sin lo cual un servidor, dentro de mi humildad, no existiría.
No sé por donde empezar pero como siempre intentaré ser sincero.
Tengo una espinita clavada, algo así como una pena, pero no es pena realmente, no propiamente dicha, es una especie sentimiento que augura malos tiempos, tempestades y tormentas, esos malos tiempos que siempre acompañan a las lágrimas y al dolor, siempre sucede, tan solo espero que esta sensación no sea más que un grito de auxilio del subconsciente que intenta buscar algo que está esforzándose por encontrar y no alcanza a verlo, a notarlo, a sentirlo cuando le miras. Ya lo sabes mi niña, he saltado al vacío, sin pensarlo, impulsado por el corazón y por tu cuerpo llamándome desde el otro extremo de la habitación, tal vez por eso me ahogue, y no por falta de espacio, más bien por exceso.
Tengo que confesarte que he sido imprudente, demasiado imprudente, juré una y mil veces después de aquel fatídico tropiezo que jamás volvería a ser imbécil, pero me puse de nuevo el traje ese que tan bien me sienta y tanto daño me hace, me he subido a lo más alto, con los ojos vendados, intentando confiar, retando a la gravedad, confiando en mi instinto, en mis sensaciones, en mis sentimientos, en mi corazón, todo en un vano intento de buscar la felicidad, y la ansiada calma, quería volver a sentir, a enamorarme, cuando tienes el corazón de par en par y medio oxidado no es fácil. He subido al trapacio, sin red, de nuevo sin red, y me he visto a mi mismo dando saltos mortales. En ocasiones creo que mi destino es saltar, probar lo hondo que puede ser el río con los dos pies, sabiendo que si es demasiado profundo no podré hacer otra cosa que hundirme. Ahora me encuentro justo en la mitad, al agua corre a mi alrededor por todas partes y no sé donde agarrarme, busco tu mano para mantenerme a flot, pero no la encuentro. No sé a ciencia cierta que dirección tomar, hacia donde nadar, si resguardarme en cualquier orilla a esperar algo, tal vez que baje la marea o pase una barca, intento mantenerme a flote buscándote sin encontrarte ¿Dónde te has metido? ¿Dónde te olvidaste de mí?
He intentado existir no dependiendo de ti, tratando que no dependas de mí, no necesité nunca siquiera que me admirases, incluso detesté la necesidad de que me quisieras o no, no intenté que me necesitaras, no corté jamás tus alas, solo me he conformado con que me quieras o no, pero me hundo sin más remedio, en soledad. Dejaré de ocupar ese espacio en tu vida, al fin cancelaré la postura de víctima para que no me tengas pena. Sé que lo mejor sería intentar nadar, mantenerme a flote como sea, dejar que la corriente me lleve hacia un lado o hacia el otro, dejarme llevar, disfrutar del baño, espera a ver que acontece, esperar que algún día me quieras o no, esperar lo que tenga que venir, pero me cuesta, o mejor dicho, simplemente no puedo hacerlo, no se nadar.
En algunas ocasiones creo que es una maldita sombra del pasado que vuelve oscura como una piedra para arrastrarme al fondo, intento nadar, sacar la cabeza del agua y respirar, pero no lo consigo, me ahogo sin más remedio, tan solo en ocasiones aparece tu carita sonriente rescatándome mientras tu voz me pide “esperar” Esperar, solo eso, todo llega a quien sabe esperar, solo esperar, pero esperar duele, casi tanto como olvidar, pero mi sufrimiento es no saber que decisión tomar, aunque mientras escribo estas líneas estoy seguro que me estoy equivocando, pero no puedo evitarlo, no dejo de sentir a mi alrededor una atmósfera en suspensión, como si estuviese esperando que algo ocurra, pero una cosa sé pequeña flor, te lo dije hace tiempo, fue demasiado pronto. Desconozco desde donde vendrás, hacia donde irás, ni cuando regresarás, solo sé que te estaré esperando hasta el día que no pueda esperarte más porque habrás llegado, y podré decir que viniste al fin, algunos dirán “tuvo suerte” otros dirán “ha metido la pata hasta el fondo” pero ni los unos ni los otros comprenderán que esperar me salvó, más como sobreviví, solo tú y yo sabremos mi niña, que supe esperar como nadie esperó.
Adiós mi niña, y si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mi, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte, como la tierra seca espera la lluvia, pero con el amor pasa como con la rabia, lo que se aplaza, se pierde
No tendré más resumen de mi vida que tan solo dos palabras"confiar y esperar"

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Esperar?

Suelo ser bastante distraído, muy frecuentemente olvido las llaves del despacho. Una vez llegué a la puerta y como un imbécil me daba cuenta que había olvidado el llavero en casa, esas cosas siempre generan un problema, tenía que ir al cerrajero, pedirle que me abriera, hacer un duplicado, era toda una historia. La segunda vez que me pasó decidí que esto no podía pasarme más, así que me puse un cartelito en parabrisas del coche que decía “llaves” Me subía al coche y veía el cartelito, entraba de nuevo en mi casa y cogía las llaves. Funcionó bastante bien las primeras cuatro o cinco semanas, hasta que me acostumbré al cartelito, cuando te acostumbras al cartelito, simplemente no lo ves más.
Un día me olvidé las llaves otra vez, así que le pedí a un amigo que me recordara que cogiera las llaves. Todas las mañanas me decía “¿Llevas las llaves? Pero el día que él se olvidó yo también me olvidé y por supuesto, le eché a él la culpa, pero de todos modos me tocó de nuevo llamar al cerrajero. Un día me di cuenta que, indudablemente, o como diría alguien que yo me sé, obviamente, yo era un completo despistado y que de vez en cuando me iba a olvidar las llaves, por lo tanto hice una cosa muy distinta a las anteriores. Hice varias copias de las llave y les di una a gente de mi confianza, una al vecino, otra al portero de mi edificio, una al camarero de la cafetería de la esquina(que era amigo mío), total, que tenía unas cinco copias de la llave del despacho rondando por ahí, esto no tendría que ser gracioso si no fuera porque, a partir de ese día, nunca más olvidé las llaves. Todavía el portero cuando me cruzo con él me dice “no se para que me diste la llave, sí nunca la uso”

Tal vez esto tenga moraleja, pero puede que sí. Si en realidad quieres cambiar algo hay que dejar de pelear contra ese algo, estoy casi seguro que mi guía de ruta, donde quiera que esté, diría que ese es el camino, la aceptación.

Parece mentira, si me pero a pensar aprendí a aceptarme hace bien poco, será excusarme, pero cada uno tiene su manera de aprender, parece una tontería, que mejor ¿No? Aprender a aceptarme, al fin y al cabo, voy a tener que soportarte durante toda mi vida. Una vez me acepté, empecé de algún modo a aceptar a los demás. ¿Por qué me tengo que enfadar con mi amigo que olvidó un día decirme “las llaves”? Enfadarme con él significa que para que yo pueda quererlo, para que pueda seguir siendo mi amigo tiene que ser como yo quiero que sea, acordarse de las llaves por mí, ya que yo no soy capaz de hacerlo por mi mismo. ¿No es injusto? Si el es impuntual, si me toca esperarlo media hora cada vez que quedamos no me enojo ¿Quién me obliga a esperar? Nadie, espero porque elijo esperarlo y no por que él llegue tarde. Cada uno espera, cuando quiere esperar, y de esperar creo que va esto esta noche, no se porqué, tal vez he decidido no tener prisa.“quien no tiene que esperar de nada debe desesperarte” No recuerdo quien dijo eso, creo que Séneca(no las tengo todas conmigo) Esperar que suceda algo siempre ha sido una gran preocupación para el ser humano, me viene a la cabeza otras frases de no se quién en lo que esperar acontece “Dichoso es el que no espera nada porque siempre estará satisfecho”, pero siempre me he decantado por Paulo Coelho en lo referente a las frases importantes “Esperar duele. Olvidar duele. Pero el peor de los sufrimientos es no saber qué decisión tomar.”

Y digo yo ¿Esperar? Tener esperanza de conseguir lo que se desea, esperar es detener el movimiento o la acción hasta la llegada u ocurrencia de algo ¿De que sirve? ¿Solo es eso? Esperar implica mucho más, es saber que todo llega a su tiempo, cuando se hacen las cosas necesarias para lograr lo que se desea.
Muchos dicen que la ocasión hay que buscarla, no hay que esperar que llegue, pero Papini, el del reloj parado a las siete, deja claro que todo hombre vive más que por lo que espera que por lo que tiene, empiezo a irme por las ramas, esto de pensar en voz alta tiene sus desventajas. A ver. Yo, personalmente, aunque resulte extraño y algo difícil de entender, no espero nada, nada en absoluto. Cualquiera diría que es algo horrible, que es una total desesperanza, pero no es así, no lo és, he ganado la tranquilidad, no espero nada, pero alguien especial es quien me da la esperaza, aunque tal vez esas sean las que debo temer.
Cualquiera diría que todo eso de no esperar es un poco ridículo, ¿No esperar de la vida? ¿Para no arriesgarla? ¿Darse por muerto para no morir?
Hay algo que no puedo negar, hay una atmósfera en suspensión, un alo invisible, como si todo lo que hay alrededor estuviese esperando que algo ocurriese, y todo ha sido así, por casualidad, cuando menos te lo esperas y cuando creías que apenas lo necesitabas, dejando de esperar, porque ya no estoy muerto: aunque no lo tenga muy claro, no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo apareciste, si volverás, si aparecerás para marcharte o para quedarte, o si regresarás desde algún rincón del pasado, si te quedarás a mi lado, si sabrás cogerme de la mano para que no me caiga, si me acompañaras por las noches, ni tan siquiera que algún día harás o dejarás de hacer, sólo sé, que aunque no espere nada, te estaré esperando

lunes, 27 de julio de 2009

Quizás tu camino no sea el mío, pero merece la pena explorarlo(es un plagio de "el vigilante y el ladrón")

Tendrás que aprender, lo que significa rebelarse, desobedecer, saber donde está la transgresión, después de todo, es tu libertad acatar las normas sabiendo que podrías violarlas (lo que dignificará tu respeto a ellas) Hay que llegar a la cima, encontrar la luz, darle sentido a cada paso, glorificar la sencillez de cada cosa, anunciar cada día con un himno, subir por la calle que conduce al éxito, dejar para atrás para siempre el horror, los fracasos, el dolor, y cuando lleguemos finalmente, orgullosos y triunfantes, cantando, en la cumbre, entonces estiraremos las manos hacia abajo para ayudar a los que quedaron rezagados a recorrer su propio camino.
No haré las cosas por ti, y por eso no me deberás nunca nada, no harás cosas por mi, así no te deberé nada, en todo caso haremos cosas juntos y nos sentiremos alegres por eso. Aprender a caminar juntos será un nuevo desafío, y del camino que sigue, entonces no me quedaré dependiendo de tí, y no trataré que dependas de mí, dejaré de ocupar este espacio de intentar que me admires o que me temas, no intentaré que me odies, detestaré la necesidad de que me quieras, cancelaré la postura de víctima para que no me tengas pena, no intentaré que me necesites, no cortaré tus alas, me conformaré con que me quieras o no, en cualquier caso, si no eres tú, siempre habrá alguien capaz de amarme, ya que quizás tu camino no sea el mío, pero creo que merece la pena explorarlo.

viernes, 3 de julio de 2009

"de viaje"

Hola de nuevo querida flor, hace meses que no hablamos ¿Todo bien por tu mundo irreal?
Yo sigo aquí, “de viaje” en el mundo de los vivos, camino de no se a dónde, tal vez a ninguna parte, esperando encontrar un sendero que me indique partir de nuevo hasta mi siguiente destino. A lo largo del viaje he tenido tiempo de detenerme, de contemplar el paisaje, de echar la vista atrás y sopesar lo andado, incluso de repasar apuntes que he ido tomando, han sido tantas páginas escritas, anotaciones, retratos, pensamientos, dolores, ilusiones, son kilómetros ya, tengo que mirar al pie de cada página en busca de la fecha para recordar que hizo que nacieran esas líneas.
Querida flor, últimamente pierdo el rumbo en la oscuridad, me detengo con excesiva frecuencia a contemplar basura, actitudes inservibles, tarambanas, la sinrazón de lo cotidiano, pero también tengo momentos de nostalgia, son esos días en los que intento engañar a mi conciencia, miro atrás, con tristeza también, pero solo a veces querida flor, recuerdo el sonido de sus pasos, esos pies que han caminado en mi misma dirección, también siento nauseas cuadno recuerdo el terreno pedregoso, pero no me detengo en el pasado, no demasiado, tan solo echo un vistazo rápido, y me invade la sensación. Siempre igual, siempre lo mismo, lo que importa es lo que sientes ¿No dices siempre eso querida flor? ¿No dices que el dolor es dolor venga del lugar donde venga? Sentimientos, sensaciones, siempre es lo mismo querida flor, siento que me he perdido en alguna parte, exhausto, sin ilusión, vuelvo a sentir que no he llegado donde quería llegar, tal vez se me hizo tarde, me entretuve demasiado en algún sitio, tal vez fue por eso o mera casualidad, quizás por buscar atajos, pero tuve tiempo, que no la suerte, de enamorarme y la suerte, que no el tiempo, de des-enamorarme, tan solo puedo decir querida flor, que hasta aquí he llegado y aunque lo parezca, no ha sido fácil.
Ahora mismo querida flor, no me preguntes el motivo, es mi cabeza hace un contacto y me plasma un recuerdo, unos ojos, no se por que me vienen a la mente. No hace falta que lo digas querida flor, se que nunca creí en ellos, sabía que no eran sinceros, y de sobra recuerdo que tan solo me iluminaron fugazmente el sendero, pero la noche era cerrada y necesitaba no perderme, necesité aquella luz. (Si el torero sale a la plaza a las cinco de la tarde, yo podría decir que fue el uno de mayo) Esos ojos, eran mi guía, mi guía de ruta. Los guías nos enseñan siempre algo, y este he aprendido algo importante, la única posibilidad que existe; la independencia, simple y llanamente, llegar a no depender de nadie. Querida flor ¿No crees que sería maravilloso la absoluta independencia? Sí, lo sé, lo admito, tienes razón, implica una mentira, es una meta inalcanzable, pero tienes que admitir querida flor, que como lugar al cual dirigirse, es un buen lugar, pero no se alcanza, nadie puede prescindir de los demás de forma permanente, necesitamos de otros, de muchas y diferentes maneras. Un paso detrás de otro, haciendo camino al andar como decía Cela, reanudamos la marcha, continuamos el viaje, el camino es largo, claro que pobre del que termine antes de tiempo el viaje.
Me sigue sorprendiendo querida flor, lo prometedor que parece cada sendero, un nuevo comienzo, una ilusión, grande, fascinante, pero nacemos y vivimos de igual forma, frágiles, vulnerables, cachorros humanos incapaces de valerse por si mismos, completamente dependientes, y de alguna forma, vamos creciendo, cumpliendo años, aprendiendo a valernos por nosotros mismos, a ser independientes, valiente mentira querida flor, los dos lo sabemos, abandonamos la dependencia de nuestros progenitores y pasamos a depender de amigos, de amores. Somos eternamente dependientes, y eso nos hace fágiles y, por desgracia, vulnerables.
Querida flor, sí, haz memoria ¿No recuerdas a mi guía de ruta? Me enseño otra cosa que no te he contado. Hay muchas formas de llegar, miles de senderos y hay que cogerlos todos para poder llegar a nuestro destino, senderos que no podemos esquivar, están en nuestro camino y que hay que recorrer para seguir adelante, donde aprenderemos siempre algo, aunque solo sea lo imprescindible para un nuevo último tramo, y quién sabe, tal vez sea cierto que en esta vida todo sucede por algún motivo y vete a saber querida flor, tal vez estas “hojas de ruta” pueden servir a alguien, quién como yo, con excesiva frecuencia, suele perder el rumbo, aún así, hay que ser optimista, sea cual sea el sendero, carretera o camino, sea cual sea destino, sigo pensando que lo verdaderamente importante sigue siendo y siempre será, disfrutar del viaje.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cuento al más puro estilo Jorge Bucay(perdón por adelantado)

Un cuento al más puro estilo Jorge Bucay, ya os digo por adelantado que no es de mi cosecha, la cual cada vez tiene menos y peores frutos, lo escuché en televisión, no recuerdo en que película, solo es una interpretación personal, por adelantado pido perdón de la única forma que sé, con una historia, que comienza así…
“Hace mucho tiempo, durante una guerra, al final de una tremenda y épica batalla en la que murieron centenares de personas, uno de los soldados vencedores, ávido de protagonismo y en plena euforia por el triunfo decapitó a un soldado enemigo para deleite y risa de sus compañeros de armas.
El soldado se dedicó a dar patadas a la cabeza cortada de su enemigo, poco a poco se incorporaron otros soldados vencedores que se pasaban unos a otros la cabeza a puntapiés. Los vencedores se reían y divertían ante la vergüenza y la humillación de los soldados vencidos que se sentían impotentes ante tal barbaridad, hasta que un enemigo vencido, herido solo en su orgullo y ante tal muestra de desprecio del bando vencedor, se apresuró a intentar rescatar la cabeza sin vida de su amigo, cosa que no logró hacer, mientras se seguían pasando la cabeza decapitada de unos pies a otros entre vítores y aplausos.
Otros soldados derrotados se unieron en la inútil tarea de recuperar su honor, ayudando a su compañero en la tarea de recuperar la cabeza sin vida de su compatriota caído, pero cuando lo lograban, los vencedores volvían a hacerse con ella una y otra vez.
Uno de los soldados vencidos, dispuesto a impedir que siguiera esta barbaridad decidió terminar con esto. Se puso en pie con los brazos extendidos y retó al otro soldado colocándose frente a él.
El soldado vencedor le miró a los ojos, frunció el ceño y aceptó el reto. Con una tremenda patada como jamás nadie había visto la cabeza salió volando por el aire pasando cerca de las manos del soldado que no pudo detenerla.
Todos gritaron su nombre entre más vítores y aplausos, mientras el soldado vencedor levantó los brazos eufórico, y triunfal.
- ¡Pero eso es verdaderamente HORROROSO! - dijo mi amigo escandalizado.
- Para el portero sí que lo fue, pero querido amigo, para quien metió el gol fue MARAVILLOSO....

lunes, 18 de mayo de 2009

Cuidar de las estrellas puede que sea un buen castigo...

Querida flor ¿Cómo va todo? Sé que estarás bien, esperando como cada noche que vuelva con mis palabras a revivir tus oídos, tus pensamientos, tu imaginario mundo que es mi mundo real. Ya sabes de sobra lo que voy a contarte, vives desde hace tanto plantada en mi pecho, ya no recuerdo como fue, pero necesito buscarte en otros brazos que borren mi vaga esperanza, pero sigo aquí.
Sé que he olvidado algunos de tus consejos, no me riñas demasiado, he escuchado muchos otros, eso ya lo sabes, no me culpes por el olvido, a veces las cosas suceden sin más y tan solo me dejo llevar por el viento, por las olas, por el mar, por lo que sea que empuje mi barca más cerca del mundo de los cuerdos. Para que negarlo, algunas veces parece que sopla a mi favor, pero la mayor parte del tiempo es en contra.
Querida flor, sigo sintiéndome naufrago, cansado de vivir entre la arena blanca y brillante, reducto de la soledad adquirida, deseada tal vez en demasiadas ocasiones, pero he decidido abandonar mi isla, mi ansiada calma, y lanzarme al inmenso mar de la soledad cansada, sin brújula alguna, sin rumbo si quiera, ni esperanza, pero si deseo, de encontrar ese barco que me rescate y devuelva una sonrisa a mi corazón marchito, oxidado, cansado de tanto no sentir más que el rumor de las olas rompiendo con vehemencia contra las rocas de la desdicha, demasiados golpes, demasiado ruido, demasiada sal.
Me siento cansado querida flor, la travesía parece no tener fin, llevo meses a la deriva, zozobrando, sin timón, al pairo, días son difíciles de navegar pero remo con la fuerza que de la flaqueza, hasta derrumbarme cansado, y tan solo espero esta noche dormir sin sobresaltos por puro agotamiento.
Esta noche, como casi todas las noches, es noche cerrada, solitaria y fría, la soledad oscura embarga mis emociones, preguntándome una y mil veces si alguien recibirá alguna vez alguno de estos mensajes sin sentido que he metido dentro de una botella.
El mar me contempla una vez más con indiferencia, la brisa, si el tiempo acompaña, alivia el calor sofocante y las olas rompen contra mi bote, pero no duelen, tan solo logran relajarme, en ocasiones es suficiente para despertar mi ilusión dormida.
Esa brisa me dio ayer espejismos de locura, pero son solo eso, fantasías, ver algo donde no hay nada, barcos en el horizonte que me miran, me preguntan donde está el puerto, barcos que noto distintos a otros barcos que ya conozco, que distingo entre las olas con facilidad, pero no logro alcanzarlos, demasiado lejos como para que puedan verme, navegan distantes, aunque presentes, acompañando desde la distancia en un viaje sin retorno, tal vez, si las corrientes marinas convergen en mitad del océano logre que me rescaten, no me queda mucho tiempo, se acaban las provisiones, apenas tengo agua potable para uno o dos días más, tal vez tres o cuatro si logro administrarme, siento que sucumbo cada vez más en el trance del sin sentido.
Cada vez es más frecuente querida flor, buscarte, hablar conmigo mismo, así me hago compañía, casi todo el tiempo solo somos tu y yo, ese debe ser el primer síntoma de locura, aunque no me preocupa, la locura estaba allí mucho antes de abandonar esa isla desierta donde naufragué un día.
¿Sabes querida flor? A veces siento que soy afortunado por tenerte, por mi locura, y que es un regalo que mi cabeza imagine esos barcos falsos, son los que me devuelven por instantes la esperanza, les veo aproximándose en ocasiones y alejándose en otras, dándome ese toque de alegría que necesito para seguir a flote, lo malo es, querida flor, que cuando se alejan el dolor es letal, proviene de alguna parte para agujerear mi bote y hundirme más si cabe en el abismo de mi existencia.
Por las noches, si logro dormir, tengo la desgracia o la maldita suerte que me acompañan las estrellas, quizás cuidar de ellas sea un buen castigo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Las cosas, desde siempre, son como son....

En la actualidad, en nuestro planeta, habitaba el continente africano al sur del desierto de Sahara y en ciertos lugares al norte, también presente desde Turquía hasta Mongolia, Indochina y la isla de Java. Pero hace muchísimo tiempo, en una época que comienza hace 2,59 millones de años y termina unos 12.000 años antes del presente, el mundo no era como ahora lo conocemos, en esa época habitaba en Europa el leopardo, siendo en aquel entoces animales muchos más grandes que los que conocemos ahora.
El leopardo era la especie más inteligente y adaptable al medio ambiente, estando presente en cualquier tipo de bosque y selva, en la sabana, sembrados y cualquier lugar rocoso, eran familia de las panteras, que vivían juntos en armonía, con otros felinos, algunos tan fuertes y poderosos como el león. Dominaba el planeta, socialmente se parecían a los hombres antiguos, formaban manadas sedentarias a las que llamaban tribus, no como los leopardos en la actualidad, que son animales solitarios, estos se comunicaban entre ellos con un lenguaje gutural único que tan solo era entendible por los felinos, utilizaban el mundo a su antojo, incluido todas las bestias que en el habitan, como amos y señores de todo. Eran unos amos justos, cazadores, depredadores carnívoros que vivían en armonía con el mundo.
Una mañana cualquiera Kraus, el leopardo jefe de la tribu de la sabana más importante que se hacían llamar “los manchados”, al igual que todos tenía el pelo amarillo rojizo, variando la tonalidad de un individuo a otro, pero aquella tribu tenía manchas oscuras que formaban patrones circulares, a modo de rosetas en todo el cuerpo, estaba dando su acostumbrado paseo matutino, tenía en la cabeza las preocupaciones típicas de cualquier padre de familia, su esposa, Karen, pronto traería al mundo a su nueva prole de cachorros, la tradición en su tribu consistía en que la hembra leopardo abandonara el grupo, buscara una cueva, un hueco de un árbol o algún lugar tranquilo lejos del grupo y diera a luz en soledad.
Hacía tres días que Kraus no sabía nada de ella, sus pequeños no tardarían en nacer si es que no habían nacido, diminutos, con los ojos cerrados, tal vez fueran solo dos, tres, o incluso seis, sea cual fuera el número, se sentía feliz, ilusionado, emocionado, todo saldría bien, estaba seguro.
Su olfato le guió hasta un riachuelo donde el agua bajaba fresca y cristalina desde la montaña, ideal para saciar cualquier sed. Ya había terminado de beber cuando un pato despistado se acercó concentrado en unos diminutos peces que circulaban bajo sus patas palmípedas.
Kraus le observó con entusiasmo, no tenía demasiada hambre, la noche anterior había cenado gacela, y muy buena por cierto, pero el pato era difícil de cazar por que siempre estaba dentro del agua y se asustaba facilmente y salía volando, pero una vez te deshacías de las plumas era un buen manjar de carne blanca y sabrosa grasa, así que decidió cazarlo por puro instinto, estaba tan cerca que no fallaría, pero no lo mataría de momento, le dejaría medio aturdido, sería un buen regalo para su esposa Karen, después de traer al mundo a sus cachorros estaría agotada y hambrienta.
Echó su orejas hacía atrás, sus pupilas se dilataron para concentrar sus sentidos en aquella milésima de segundo y con un movimiento rápido saltó sobre él con sus patas delanteras. El pato estaba perdido, pero vivo, inconsciente, pero seguía con vida. Lo cogió del pescuezo y lo llevó consigo en busca de su esposa.
No había llegado a la madriguera donde su esposa esperaba dar a luz cuando el pato despertó de su trance. Todos los felinos, y sobre todo los leopardos que son los más listos, saben que ellos son los únicos animales capaces de hablar, que los demás animales solo son alimento, pero aquel pato, recobró la compostura, se puso en pié sobre sus ridículas patas palmípedas y hablo con tono alto y claro.
- Señor Leopardo, solo soy un pato, para ustedes los felinos solo soy comida al igual que lo son los peces, estoy de acuerdo, pero necesito que me haga un favor.
- ¿Sabes hablar? Creí que solo los felinos podíamos hablar.
- Todos los animales sabemos hablar, solo que no lo hacemos con los seres que nos devoran y nos toman como alimento.
- ¿Quieres decir que todos los animales hablan entre los de su especie? ¿Hasta las gacelas?
- Las gacelas, las cebras, los perros, los peces, todos hablan, pero solo con seres de su especie.
- Siempre pensé que los patos eran estúpidos, tan ruidosos y escurridizos.
- Nosotros los patos, somos animales que viven en pareja, incluso en grupos, tenemos sentimientos como los puede tener un león o un tigre, todos sentimos dolor y pena cuando un compañero muere, estamos adaptados al agua y la tierra pero es en el aire donde somos de verdad felices, podemos alcanzar velocidades de 95 kilómetros por hora, volamos cada año cientos de kilómetros en nuestras migraciones, no lo creerás, pero he visto cosas que ningún león, leopardo o tigre se atreverían a imaginar jamás.
- Todo el mundo piensa que sois estúpidos.
- Nosotros pensamos también lo mismo de los felinos, todo el día obsesionados con cazar y matar, nosotros en cambio somos animales sociables que disfrutamos estando los unos con otros en armonía, la mayor parte del tiempo nos pasamos el día buscando comida entre la hierba o en la superficie del agua, pero al igual que vosotros, cuando llega la noche, dormimos juntos, y también al igual que vosotros los felinos nos pasamos el día acicalándonos, manteniendo limpios nuestros plumajes, no pensamos como los felinos, pero puede que por dentro no seamos tan diferentes, que coma carne, semillas o hierba, todos los animales somos capaces de sentir igual que sienten los felinos, esta es la única característica para que cada uno sea considerado y respetado, y así ha sido entre los patos a lo largo de la historia.
- Eres un animal inteligente, de eso no cabe la menor duda, pídeme el favor que desees, te lo concederé.
- Necesito volver a casa, migrar con mi familia, y allí anidaremos, en cuanto nazcan los polluelos y aprendan a volar será el momento de volver otra vez, entonces te buscaré y podrás comerme.
Kraus que imaginaba que el único deseo que tendría aquel extraño y sabio pato sería seguir con vida aceptó, dejando marchar al pato pese a que pensó que no volvería.
A la primavera siguiente el pato volvió dispuesto a ser alimento del leopardo, una vez lo encontró se le ofreció sin más. Kraus se acercó a él y le habló.
- Querido amigo, desde que marchaste he pensado mucho, los felinos somos los animales más poderosos e inteligentes del planeta y nos convertimos en unos bárbaros sanguinarios acabando con la vida de otros animales para nuestro alimento, pero eso era antes, ahora todos los animales viven en armonía, nadie mata a nadie como alimento, y quien lo hace es ajusticiado como castigo y ejemplo para los demás.
- Amigo leopardo, es el orden natural de las cosas, debes devorarme, es tu destino como depredador.
- Eso era antes, pero me complace saber que eres fiel a tu promesa. Todas las tribus de felinos de todo el planeta se han reunido durante meses debatiendo y buscando una solucion para crear esa armonía que tu me enseñaste amigo pato, ahora que podemos comunicarnos y hablar con los demás animales nos hemos vuelto incapaces de comérnoslos, así que todos los felinos se ha vuelto vegetarianos.
- Me parece una genial idea amigo leopardo, pero ¿No habéis pensado en las consecuencias? No se pueden cambiar las cosas así como así, siempre hay consecuencias, es alterar el orden natural de las cosas.
- Hemos tomado una decisión, ahora el mundo es un lugar mejor, y no solo para los felinos, si no para todas las especies, todas las culturas y todos los animales, vivimos en armonía.
- Te enseñaré una cosa más amigo leopardo, lo primero es aceptarte a ti mismo, eres un leopardo, tienes que aceptarlo y vivir como tal. Lo segundo que tienes que saber es que las cosas son como son, hay que aceptarlas como son, y lo tercero y no menos importante, es aceptar a los demás, yo soy un pato, tengo que ser un pato, tienes que aceptarme como pato, así de simple.
Se despidieron sin demasiado entusiasmo y poco a poco el tiempo fue pasando, como todos los animales del planeta eran vegetarianos, los pastos fueron menguando hasta desaparecer, los vegetales y los árboles, al tiempo que los animales herbívoros proliferaron por doquier y como plagas lo invadían todo creando un auténtico caos. Fue entonces cuando el pato volvió a visitar a su viejo amigo Kraus, el leopardo.
- Ves.- dijo el pato.- la idea de los felinos de acabar con un mundo de violencia era una quimera, deseabais un mundo mejor sin muertes, sin cacerías, sin rivalidades,
- Al principio fue así, ahora hay hambre por todas partes, los animales se pelean por una rama verde y llegan a matar por una pieza de fruta. Los cachorros de todas las especies mueren nada más nacer… amigo pato, eres sabio, dime que tenemos que hacer, tienes todas las respuestas.
- Solo tu tienes la respuesta
El leopardo meditó unos segundos y se abalanzó sobre el pato, devorándolo por completo, por fin había entendido la lección, las cosas, son como son, él era un leopardo y el pato, era un pato.

martes, 5 de mayo de 2009

Un secreto

Hola querida flor, aquí estoy de nuevo, con las primeras líneas de cada noche suplicándote algo de inspiración ¿Empezamos? Le parecerá una tontería le que escriba ya que nunca leerá esto, bueno, o tal vez sí, pero todo se olvida, supongo que debe ser así, hasta la cosas que creemos importantes desaparecen de nuestra vida y muchas sin dejar apenas rastro, tan solo un borrón de un recuerdo, puede que hasta yo mismo termine olvidando que he escrito estas líneas, que son para ella, o tal vez solo sean para ti, o incluso par ami, como el cantante que aclara su voz antes de un concierto. Querida flor, es una desconocida a la que veo a diario, con mis cosas de locos ya sabes, pero no puedo evitar sentirme vivo cuando su sonrisa ilumina mi día, y, si te soy sincero, pese a que a veces siento un impulso de abrazar con fuerza, no me importa demasiado no hacerlo, es raro, lo sé, pero me duele y disfruto al tiempo que estoy cerca, aunque estar sin tocar, sin tener, desde la distancia que nos separa, centímetros tan solo que parecen kilómetros ¡Qué tontería! ¿Verdad? Todos los días, hasta hay días en que temo echar de menos. Sí querida flor, lo sé, una y mil veces, me lo has dicho desde el primer momento, no es real, todo es ficción, olvida ese sin sentido, es cuestión de tiempo que te bajes de la nube de fantasía y apartes de la mente para siempre ese algo irreal, pero no quiero escucharte, no quiero hacerte caso, de nuevo hago oídos sordos a tus consejos, como aquella vez que metí la pata hasta el fondo ¿Recuerdas pequeña flor? Claro que te acuerdas, te eché a un lado y luego volví como un perro herido, apaleado, con rabo entre las piernas en busca de consuelo. No sé, déjame intentarlo otra vez, tendré más cuidado esta vez, lo prometo, pero deja que sienta que sigo sintiendo y que piense que será lo que tenga que ser…
Desde aquí, desde el otro lado del cristal del mundo de los locos, observo cada detalle, aprendo de ella cuando no observa. Sus gestos ya son familiares, más míos cada vez, hasta puedo encontrar su mirada entre un montón de gente con tan solo pensar en su nombre. La forma de caminar ya forma parte de las personas que reconocerías entre un millón por la calle, desde un kilómetro, como agacha la mirada cuando se siente avergonzada me chifla aún más, siempre que se piense que aún se puede estar más loco. Lo que me gusta más es cuando se muerde el labio mientras da vueltas a algo en su cabeza, y lo que más me divierte es como se cierran sus ojos cuando ríe, es una risa atronadora que si me paro a pensar llegaría a resultarme vulgar, pero por algún motivo, lo inunda todo y con eso, hasta el momento, creo que me sobra, bueno, en realidad no es que me conforme con las migajas que supone compartir aire y espacio, me gustaría mucho más, pero para que no pierda la magia y no deje de ser algo divino, es mejor que no sea real. Otra locura ¿Verdad? Sí, debe ser cosa de locos.
A veces me fascina como ladea su cabeza cuando hay algo que le disgusta, no sé, serán tonterías, o locuras que seguro que no dejan de serlo, pero cada vez siento con más claridad que sería capaz de acostumbrarme a ella todos los días, y pese a que miro en sus ojos casi a diario, los suyos no me ven, tan solo miran sin verme, como si fuera tan solo aire. No se quien es, eso si, se que haría mil payasadas para que no desapareciera su risa, y eso me preocupa.
Puede que la locura la produzca yo, últimamente dejo entornada la puerta, pero nunca abierta, pero no la cierro a su paso, quiero que siga entreabierta, por si tiene que salir, que no haga ruido al marcharse.
Tengo que confesarte querida flor que no tengo miedo, pero no se si voy o vengo, si estoy dentro o fuera, simplemente estoy, allí o aquí, sin porvenir, sin mañana, tan solo busco el día a día, ese puntito especial por el que dormir a pierna suelta y desear tener un sueño bonito, tal vez sueñe con ella.

miércoles, 15 de abril de 2009

Fragmento

El calor de la hoguera había sido la única compañía durante todo el invierno, su mecedora siempre en el mismo lugar, y Goliat, un mastín español de esplendorosa talla que con el paso de los años había ido menguando a medida que su carácter se volvía más tranquilo y sosegado. Habían pasado muchos años y el perro, casi tan viejo como él, esperaban pacientes que les llegara su momento. Se preguntaban si sería tal vez este el preciso instante o si la muerte con su manto oscuro respetaría la primavera y sus largos paseos juntos en verano, o tal vez aguantaran hasta el otoño, llamaría a la puerta, con la caída de la primera hoja.
Libros que se situaban a su albedrío apilados por toda la casa sin orden alguno. Había montones de cuadros sin marco colgados de las paredes, algunos retratos de caras que en un pasado fueron rostros amigos, paisajes o cosas que en alguna ocasión se cruzaron por delante de sus retinas. Las pinturas descansaban unas sobre otras amontonadas contra la pared, lienzos, acuarelas y dibujos a carboncillo, del mismo modo que los libros que poco a poco pasaron a acumularse sobre sillas, mesas y debajo de portarretratos hasta ser parte de la decoración de la casa como la vieja mecedora donde estaba sentado. Un crujido repetitivo acompañaba su vaivén desde hacía años.
Goliat bufó, reposó su enorme cabeza sobre la alfombra emitió un leve gruñido lastimero de cansancio mezclado con el aburrimiento. El anciano dejó caer su mano sobre el lomo de su viejo amigo y acariciándole con un par de suaves palmadas que el perro agradecía golpeando con su rabo el suelo en un sonido hueco.
– Viejo amigo, creo que estamos demasiado cansados, deberíamos echarnos a un lado para dejar sitio a los que vienen con más energía y ganas de ver mundo. Nosotros ya tenemos el mundo demasiado visto y nos quedan pocas fuerzas para poder ver nada que merezca la pena ver...
El perro suspiró profundo con una especie de resoplido y se relamió. El viejo levantó la vista del libro que ojeaba y su mirada se perdió en el fuego que ardía alegre en la chimenea intentando releer entre las llamas los recuerdos de un pasado perdido.
La mecedora crujía a cada vaivén como un reloj de pared afinado y preciso. El olor a madera quemada cargaba el ambiente sacando los pesados recuerdos al exterior, a aquel lugar dónde el dolor no dejaba de existir. Dos lágrimas brotaron de sus ojos inesperadas como agua de torrente surcando las arrugas de su cara como cauce de un minúsculo río.
Sacó de bolsillo un pañuelo blanco con letras bordadas que protegía una vieja fotografía desgastada, la desenvolvió con lentitud. Sintió un punzante dolor en el pecho, una vieja herida se había vuelto a abrir y brotaba de nuevo sangre roja y espesa. Un crujido de la mecedora acompañó al dolor que fue perdiendo intensidad a medida que las lágrimas llegaron a la altura de la barbilla.
– ¿Goliat la recuerdas? – El perro levantó con pereza su cabeza huesuda y olfateó la fotografía que el anciano le mostraba. – No, claro que no, cómo vas a acordarte si solo eres un perro, eras un cachorro cuando ella nos dejó.
El perro emitió un gemido aburrido y volvió a recostarse mientras movía sus orejas para captar la voz de su amo. El anciano acarició la fotografía con la yema de sus dedos como si pretendiera que la imagen le devolviese de alguna forma la caricia, la besó, con pulso tembloroso la guardó envolviéndola de nuevo en el pañuelo.
– Echo de menos a Matilde, Goliat... echo de menos su presencia todos los días, a todas las horas. Aún me parece oír su voz llamando por la ventana para que corriera a matar a algún insecto que se había colado en casa... el pañuelo por raro que parezca aún conserva su aroma, es como si nunca se hubiera ido del todo, en ocasiones creo que aparecerá por esa puerta para reñirme por tener toda la sala llena de libros viejos y cuadros tirados por todas partes. Todo este desorden ¿Sabes un cosa Goliat? Hablo con ella todos los días, creo que me está observando desde alguna parte de la casa... desde ese rincón tal vez, o sentada en aquella silla. Olvido que hace años que murió y me levanto de la siesta con la esperanza de ver su rostro, pero al abrir los ojos la realidad vuelve a mi con toda su crudeza, es entonces cuando el dolor vuelve, una astilla clavada en mi corazón arde dentro, desgarrando piel, músculos y huesos como esos troncos humeantes de la chimenea, se quemarán hasta consumirse y convertirse en grises cenizas, no serán ni tan siquiera un recuerdo de aquél árbol al que pertenecieron un día, no quiero olvidarla y mi cabeza ya no es como era antes, de vez en cuando tengo que mirar su fotografía para acordarme de los detalles de su cara y antes era capaz de ver cada peca, cada rasgo de su piel con tan solo cerrar los ojos. Hoy debe ser un día de esos que mi cabeza está despejada, recuerdo el brillo de sus ojos, centelleantes y verdes como estrellas en la noche, el olor de su pelo. Aún me parece oír llamándome desde el alféizar de la ventana ¿Oyes Goliat? ¿Es ella que ha vuelto? ¿Estoy soñando? ¿Acaso no es su voz?... Su cara se desvanece en mi memoria como si el tiempo destiñese su color. – Goliat miró a su amo intentando descifrar alguna palabra sin conseguirlo. – He sentido algo extraño, como una brisa soplando las brasas para reavivar el fuego. Amigo mío, pronto veré otra vez su rostro, podré mirar sus ojos, estrecharé mi cuerpo con el suyo en un largo abrazo, volveré a besar sus labios... viejo amigo noto como se agota el tiempo, ya ha empezado. Puedo sentir algo detrás del pecho como si quisiera salir y decirlo con palabras. Presiento el fin amigo mío, no me queda mucho tiempo, solo siento dejarte solo.
Julián se meció un par de veces ante la pasividad de Goliat quien daba la impresión de estar quedándose dormido lo mismo que el anciano. Un crujido de la leña y una chispa salto por los aires apagándose a medida que descendía, dejando tras de si una estela de humo fina y diminuta. Cerró los ojos y un recuerdo dulce se asomó a la comisura de sus labios embadurnando su entendimiento de sensaciones, imágenes perdidas... recuerdos del pasado.

martes, 14 de abril de 2009

La miel y sus secretos

Querida flor, perdona que te moleste de nuevo, sé que puedo contar contigo y por eso me acerco en busca de consuelo con unas líneas que espero que leas, abuso de tu confianza, por que estás siempre ahí, en tu mundo de fantasmas que no existen, entre musas y ángeles irreales, lo sé, sé que no eres real, que nunca has existido más que en la imaginación de un loco, en mi corazón, en mi alma, pero te pienso, siento y añoro, te vuelves más real que muchas de las personas de carne y hueso que comparten mi vida ¿Qué eres? ¿Cómo apareciste en mi vida? No lo sé, incluso creo que tú tampoco, pero no importa, lo que importa es que con tan solo cerrar los ojos y pronunciar tu nombre, acudes rauda y veloz a mi encuentro, a salvarme la vida, apaciguando mi espíritu, limpias mi corazón y le das alegría a mi alma ¿Qué hay más real que tu?
Hoy me acerco a ti querida flor, no en busca de consuelo o consejo como otras veces, me acerco en un intento de pedir perdón, necesito que me perdonen, bueno, no es un perdón que pide un arrepentido, por que arrepentido no estoy, pero me siento culpable, si querida flor, es eso mismo que piensas, soy yo quien ha hecho daño esta vez, aunque sin intención, lo que cuenta es lo que se siente, venga de donde venga el dolor.
He intentado seguir tus consejos querida flor, me dijiste que los sentimientos son efímeros, que debo hacer caso a la razón, que el amor llega a nuestra vida cuando menos te lo esperas llenando de fuegos artificiales nuestra alma, pero que no es real, que solo vive un momento, lo ilumina todo y desaparece en la oscuridad, desvaneciéndose lentamente, o lo que es peor, cambia o se transforma en otra cosa que no nos gusta, y en muchos casos lo arrasa todo a su paso como un huracán, lo sé, me lo has dicho ya mil veces querida flor, nos enamoramos con el corazón, cuando deberíamos hacerlo con la razón, solo así, si la razón decide amar, el corazón abrirá sus puertas, y siguiendo tu consejo, he roto al menos un corazón en el camino, y no es el mío, por eso no estoy arrepentido, pero me siento culpable, y pido perdón, mediante unas líneas, es de la única forma que sé hacerlo.
Tengo que confesarte querida flor, aunque no he llorado su ausencia con una sola lágrima, me ha dolido, sobre todo por las noches, me falta su abrazo antes de dormir y me cuesta conciliar el sueño sin tenerla cerca, pero cuando más me falta es durante el desayuno, me acuerdo sobre todo por las mañanas. Querida flor, sé que es una tontería de esas propias de mi otro yo, ese loco, pero por algún motivo intento preparar el desayuno igual que ella lo hacía, con una buena cucharada de miel, busco en ese sabor de mi recuerdo, pero por algún motivo, aunque coincidan los ingredientes, no logro el mismo sabor que cuando se sentaba a mi lado nada más despertar, quizás ella sea ella el ingrediente que falta, la miel y sus secretos, hasta la miel más pura se estropea en un recipiente sucio, el amor necesita que el corazón esté en paz, claro que lo que podría haber sido nunca se sabrá, pero por alguna razón los dos sabemos, ahora los tres querida flor, que es mejor que así sea.

jueves, 26 de febrero de 2009

Esperaré a que unos ojos, tal vez verdes, me iluminen en la oscuridad y me rescaten del naufragio....

Querida flor:
. De nuevo acudo a ti por que necesito hablarte ¿Por donde empezar? Son tantas las cosas que atiborran mi entendimiento que me resulta complicado sacarlas a la luz y exponerlas con claridad. Una cosa si que he notado, me da miedo acercarme a la gente tal y como soy, miedo al rechazo tal vez, siempre receloso, tímido incluso, me aíslo de todos y hasta de mi mismo. Antes que nada, en mi defensa tengo que alegar que estoy roto, averiado, una marioneta a la que le han cortado los hilos, desprovisto de movilidad, de vida, y ahí, tumbado en un escenario sin público, a oscuras tras el telón, veo pasar el tiempo. He intentando recoger pedazo a pedazo las porciones de mi alma desparramada por el suelo, engrasando poco a poco las piezas, creo que no me he dejado ninguno. Me avergüenza admitir que he utilizado falsas caricias, falsos amores, besos sin sentido y algunas noches para pegar los pedazos, banalidades sin orden ni sentido, en ocasiones me parece haber reconstruido el mecano de mi ser, hasta sonrío como tu siempre me has dicho que lo haga, siendo fuerte, que nadie note mi dolor,, valiente, dispuesto a comerme el mundo en dos bocados. Pequeña flor, intento ser feliz pero no lo logro, intento aparentar que todo va bien, pero el pegamento que utilizo para recomponer mis pedazos es efímero, sin sustancia, se desprenden de mi alma, una y otra vez y otra más, vuelvo a intentarlo, se vuelve a desprender sin remedio, no dejo de ser un juguete roto, los niños, cuando lo ven, prefieren no jugar con él, lo echan a un lado y va quedando en el olvido, a la espera que alguien se canse de verlo dando vuelvas por el baúl de los juguetes y decida tirarlo. Nadie quiere un juguete roto.
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Pequeña flor, no encuentro los hilos que me aten a la vida, sin ilusión, arrastro mi cuerpo de trapo hacia no se que lugar en busca de una señal para rehacer la función en el teatro del sinsentido, a veces solo necesito un gesto, un abrazo, una caricia, una sonrisa tras esos ojos verdes, un corazón sincero que quiera entrar en mi corazón marchito y devolverle a la vida.
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Tengo que confesarte querida flor, que han intentado entrar, demasiadas a mi parecer, tal vez no eran la persona adecuada, o tal vez el momento preciso, pero no han podido abrir esa puerta que mantengo cerrada a cal y canto, intento abrirla, pero no demasiado, la dejo entreabierta y el aire la cierra de nuevo una y otra vez, no dejando pasar más que algún resquicio de luz y el sonido del viento que cuestionan la verdad de que aún seguimos vivos.
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Querida flor, no lo entiendo, debo llevar en mi espalda un cartel que reza “averiado” por que todo lo que irrumpe en mi vida es extraño, raro, complicado, me da miedo, lo rechazo sin pensarlo dos veces, ni siquiera les doy la oportunidad, y tengo que admitir que alguno de esos corazones, por su pureza, se la merecen, pero les es imposible penetrar tan solo un poco, y mucho menos arañar mis sentidos, como solo tu sabes hacerlo querida flor, pero se que soy yo, que no lo permito ¿Tal vez son recuerdos de alguien que no me deja avanzar? ¿El miedo al dolor? ¿Una esperanza de volver a sentir lo mismo? ¿Sentir que uno está de vuelta de todo? Nada volverá a ser como antes, eso lo tengo claro, hay hendiduras en mi alma rota, que no lograrán cicatrizar nunca, que he perdido esos pedazos y no los encuentro, que hay huecos que no se rellenarán nunca, tendré que vivir con eso. Tal vez lo hago por puro egoísmo, o puede que miedo, que no exista dios que lo reconstruya ¿He olvidado de recoger algún pedazo que logre completar los huecos? ¿Demasiado pronto tal vez? Tal vez algunas reconstrucciones necesitan más tiempo que otras ¿Serán aquellos ojos verdes que no quieren verme reflejado en sus pupilas? Me gustan esos ojos, eso tengo que admitirlo, no se si existirá detrás algo más, pero sueño de vez en cuando con abrazarlos con fuerza y hacerlos parte de mi vida, par te mi, parte de lo que quiero ser y no encuentro, pero me siento cansado querida flor, abatido, perdido en un mar de sin sentidos que me hacen olvidar el motivo por el cual tu apareciste en mi vida, he perdido el camino, me alejo de mi destino, y por eso recurro a ti, siempre estás allí plantada en mi pecho. Necesito una señal, y por alguna extraña razón se que bastará con una sonrisa, con la sonrisa adecuada, tal vez es que mientras arrastro mi desdicha por donde voy, intento buscar esa sonrisa, esos ojos verdes intensos que me miran, pero no encuentro más que basura, y busco entre los escombros una flor ¿Hay algo de malo en admirar las flores que nacen en la basura? ¿Acaso todo esto tiene algún sentido?
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Querida flor, ya me despido. La gente dice que el tiempo lo cura todo, que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, pero me siento ahí, en el límite de la resistencia, sucumbo en el intento de sobrevivir o renazco de mis cenizas cual ave fénix, pero me cuesta dar un paso más del largo de las manos, amontonar ese puñado de cenizas, esos pedazos de mi vida, esos retales de lo que soy, y quizás sea eso pequeña flor, algunos pedazos son demasiado pequeños como para poder encontrarlos entre ese mar de lágrimas, difícil de arreglar el juguete roto.
. Esperaré a que unos ojos, tal vez verdes, me iluminen en la oscuridad y me rescaten del naufragio, pero recuerda querida flor, mientras tu creces y te haces mayor, yo me hago viejo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Las cosas, pequeña flor, siempre suceden por algún motivo

Pequeña flor:
.......Hoy te vuelvo a escribir después de tantos años de ausencia ¿Cuántos tiempo ha pasado ¿Toda una vida? ¿Tal vez mil años? Perdón por el descuido, pero mi corazón ha estado ocupado en banalidades que enturbiaron mi alma, no me han dejado buscarte en ese ratito, en ese espacio especial para abonar tus raíces, esas que me hacen sonreír, pero he vuelto, vuelvo a ser esa tierra necesaria para que crezcas pequeña flor, vuelvo a ser yo, vuelvo a ser tu, volvemos a ser uno solo, esa trinidad divina que formamos tan solo dos.
.......Aquí y ahora prometo a no dejarte de lado nunca más, no olvidar tus consejos, los abrazos en noches solitarias, esas caricias, por más dura que sea el golpe, la caída, prometo no dejar de sentirte en mi vida y agarrarme de tu mano al levantarme una y mil veces mil.
.......Pequeña flor, mi pequeña flor, ya no tengo miedo. He desempolvado de una vez por todas todos los rincones de mi alma, mi vida es un lienzo blanco dispuesto para que esos ojos pinten el paisaje que quieran, ante ti desnudo, sin máscaras, sin pretextos, con el corazón abierto, por que quiero que vuelvas a mi vida con tus pétalos, con la fuerza que da sentido a las cosas que merecen sentido. Hay unos ojos pequeña flor, ya lo sabes.
.......Pequeña flor, tengo tantas cosas que contarte, han sido tantos los errores que he cometido por no saber escucharte, pero quiero que sepas que el susurro de tu voz ha acompañado mi latir a cada paso que he dado, por descuido tal vez, no te he dicho que te necesitaba cerca, pero te lo digo ahora, te necesito en mi vida, por que pequeña flor, sin ti soy nada, pero he vuelto, dispuesto a partirme la cara con el mundo, y hoy esos ojos, para tu información pequeña flor, son el aceite virgen, de un verde brillante e intenso que me hace perder el sentido.
.......¿Por donde empezar? Bueno, sin andarme con detalles, que falta no hace recordarlos, básicamente he ido tropezando con todas las piedras que han salido a mi paso, de amor en amor, de dolor en dolor, de fracaso en fracaso, pero hoy, por casualidad, he visto renacer tras ese verde intenso un halo de esperanza que me asegura, que todo puede salir bien, que va a pasar algo grande ¿Lo notas pequeña flor? ¿Puedes sentir el viento susurrando su nombre? ¿Acaso es una locura? ¿Es un sueño tal vez? ¿Me he vuelto loco o sigo durmiendo? Yo sí, lo noto con una intensidad inusitada y cada vez más impropia de mi edad, yo que debería estar de vuelta de todo empiezo a dar esos primeros pasos hacia una felicidad distante y extraña, pero tengo esa sensación brotando de mi pecho que se adueña de todo y sobre todo, me he puesto de nuevo esos pantalones cortos de Peter Pan, los del niño que jugará eternamente, prometo no olvidarme de nuestros juegos, prometo no crecer nunca pequeña flor.
.......Pequeña flor, he vaciado los bolsillos de recuerdos y los he llenado de esperanza, de esa esperanza dormida que me ha roído el alma durante estos últimos años, enterrando a mi yo natural, a mi auténtico ser.
.......Pequeña flor, me avergüenza admitirlo, pero me quedé ciego y sordo, no oía ni veía nada más allá de mis propias narices, y mi sordera, mi ceguera, me condenaron en mi destierro, lejos de tí, lejos de mí, aplacando mi espíritu, haciéndome perder la cabeza, pero ahora todo ha pasado, la esperanza ha vuelto tras esa mirada, has puesto alas a mis ilusiones, solo necesitaba verte pequeña flor, plantada en mi pecho, apretando sus raíces a mis entrañas y haciéndome sentir de nuevo vivo tras años de oscuridad, he visto la luz en sus ojos verdes, tal vez sea una locura, un sueño o el anhelo de un corazón necesitado de amar y que lo amen, pero sea lo que sea, lo que tenga que ser será y las cosas, pequeña flor, siempre suceden por algún motivo, y hoy por hoy, me siento feliz reflejado en esas pupilas color esperanza.
.......Hoy ceno contigo pequeña flor, no me falles.... hoy revolución.

viernes, 13 de febrero de 2009

Por si alguna palabra...

Por si alguna palabra de amor
trae esta noche el viento,
me acercaré sin miedo,
con el alma desnuda y el corazón azorado,
acudiré a tu encuentro.
Rozaré tu mejilla,
mis dedos sentirán tu tacto.
Miraré tus ojos, me buscaré dentro.
Si la luna sugiere, nacerá un beso.
Por si alguna palabra de amor,
trae esta noche el viento.

lunes, 9 de febrero de 2009

Esta mañana me has sonreído, creo que he logrado que tu cara se ilumine con tan solo desearlo, te parecerá extraño, pero hay algo en ti que hace despertar al niño que permanece escondido y le obliga a hacer el payaso a cambio de una sonrisa ¿Será que quiero sentir algo? ¿Será que ya lo siento? Necesito verte contenta, aunque parezca extraño, sé que esa sonrisa ha sido gracias a mí, y más extraño resulta que necesite verla brillar, me ilumina el día.
Tengo que confesarte que me da miedo dar un pasó más allá, temo acercarme demasiado y hacerte huir, como si algo me dijese que no es el momento, pero esa sonrisa me ha hecho creer que ahora, tal vez ahora, los planetas se estén alineando por algún motivo y se que todo saldrá bien ¿Puedes sentirlo? Me pregunto al mirarme puedes leer en mis ojos, si por casualidad se ha cruzado por la mente la sola idea que podemos encontrar ese sendero juntos, que nuestros pasos se acompañarán el uno al otro en un misma dirección ¿Lo has pensado? ¿Has sentido que todo puede ocurrir? Te confieso que yo sí., y esta mañana he visto una señal, se te ha escapado al verme, ha sido solo un instante, un segundo fugaz, contenido por tu timidez, pero radiante y vivo, claro que tal vez sea mi imaginación jugándome una mala pasada, pero me he sentido unido a ti durante ese instante efímero, conectado por un solo pensamiento, tal vez sea una tontería propia de un loco que está empezando a sentir algo por un imposible, pero al menos, aquella sonrisa tímida ha sido capaz de acariciar mi corazón con la punta de sus dedos, llenándome de la luz que necesito en el día a día, parece extraño y seguro que lo es, no soy más que un extraño más en tu mundo, un desconocido y estas cosas son las propias de un loco, pero no me importa estar loco, después de haber pasado tanto no puede importar que ponga un dedo en el amor, que me guste observarte, que sienta que me sientes. Imagino que todo esto no es normal, como tampoco debe serlo despertarme por las mañanas con tu imagen grabada en mis sueños, como una exhalación, inundando mi mente, un idiota aún dormido, pero no puedo evitar sonreír al verte ahí, sonriendo, distante, tímida, hermosa. Empezaba a amanecer, las siete y quince, algo me ha dicho que estabas pensando en mí, se que es cosa de locos, pero no me importa, y menos aún sin ser correspondido, sin tan siquiera haberte besado, me conformo con la simpleza de querer, no necesito más, sí, es cierto, debo estar loco... por ti

Creo que es repetirme... pero he leído esto mirando antiguos escritos.... ahí va eso....

Querida flor: Esta noche me he levantado con la cabeza perdida entre sueños, al mirarme al espejo he sentido las espinas de la rosa que un día plantaste en mi pecho, una semilla, por casualidad, como de repente, y la acogí en mi regazo sin hacer preguntas, la cuidé y mimé con esmero, se alimentó de mi corazón día a día hasta que el calor de mi piel la convirtió en flor, sigue allí plantada en mitad del pecho, y a decir verdad no lo supe hasta esta noche, pero la he llevado siempre conmigo abrigada por el calor de mi cuerpo todo este tiempo, no te acordarás y es normal, los años pasan muy deprisa ¿Acaso pensabas que se había marchitado? Creía que así había sido, pero me he dado cuenta que no se marchitará nunca, sigue viva y resplandeciente como siempre ha sido. Ha cambiado un poco, el tiempo pasa para todos, pero no demasiado, su mirada es la misma, sigue pareciéndome la más triste de la ciudad. El tallo esbelto y vigoroso, sus pétalos han crecido con colores cada vez más resplandecientes, luminosos, centenares de estambres finísimos y sedosos repletos todos de diminutos granos de polen rodean todos los días su pistilo. Es una flor hermosa, pero eso ya lo sabes. No ha pasado un solo día en el que no halla acariciado sus pétalos con la yema de mis dedos, casi de forma involuntaria, sin saberlo, con mucho cuidado, abonado sus raíces con besos imaginarios o regado con lágrimas no derramadas, de vez en cuando, y solo de vez en cuando, alguna que otra espina se ha clavado en mi piel, pero no importa, no hay rosas sin espinas, eso también lo sabes. Han pasado muchas cosas querida flor pero ni un solo día en el que no me acompañaras entre mis sueños jugueteando con mis emociones ¿Por qué sigues ahí? Recuerdo con cariño las frías noches de invierno, tu no estabas más que en mi mente, pero te acurrucabas bajo mi piel en busca de calor, te acercabas tanto que tus espinas rozaban mi carne, pero no duele, ya lo sabes. Tampoco duelen tus raíces que enredaron hace tiempo mi corazón, se abren paso entre mi alma desenterrando sentimientos de esos que no sabía que tenía y enterrando algunos otros que no es bueno que tenga, solo aprietan de vez en cuando pero me gusta sentirte plantada en mi pecho, eso también lo sabes. En primavera es cuando estás más contenta, aunque tu no me veas yo a ti si. Tu luminosidad invade todo lo que te rodea, das color y vida a tu paso, me encanta sentir tu alegría resonando en el aire como los cantos de los pájaros. He de confesar que cuando sonríes las raíces aprietan fuerte, tan fuerte que haces que se me escape un suspiro. No paras ni un momento, pero me encanta, ya lo sabes. Los veranos son distintos, como eres flor te gusta el Sol y vas a buscarlo siempre sin mi, yo soy como una planta de interior cuanto menos mejor, pero no importa, las flores necesitan luz para seguir sintiéndose flores, de todas formas, en cuanto oscurece, trepo por la enredadera hasta tu balcón para recordarte que hoy no me has besado, entonces me besas entre sueños y vuelves sonreír, me haces sentir bien, eso también lo sabes. Los otoños son más tranquilos, buscas la luz por todos pero cada vez anochece más temprano, te enfadas, las raíces me hacen daño, pero pronto vuelves a brillar con tu hermosura, te sienta bien el relente húmedo de la noche sobre tus hojas, eso ya lo sabes. Hoy mi flor amada me ha mirado a los ojos dulcemente y ha sonreído, me encanta como sonríe, me hace sentir bien, claro que eso también lo sabes. Su sonrisa era sincera, radiante, pero sus ojos parecían más tristes que de costumbre, tristes y oscuros. Brillaban resplandecientes pero no de alegría si no de tristeza. — ¿Qué te pasa? ¿Acaso no me amas? — Me ha vuelto a mirar con los ojos ensangrentados en lágrimas, demasiado grandes para una flor. Gotas de rocío se han deslizado lentamente por sus pétalos y han bajado por su tallo rápidamente hasta tocar mi pecho. Le he vuelto a preguntar y no ha dicho nada, tan solo un suspiro. Sus espinas se han clavado en mi pecho y sus raíces han desgarrado mi corazón estrujándolo con tanta fuerza que me ha faltado el aliento.— Me cuesta respirar, querida flor.— Le dije y ella respondió. — Lloro porque eres mi vida, por que te necesito a mi lado, pero eso ya lo sabes. Te abrazo con tanta fuerza con mis raíces por que te amo aún más fuerte, claro que eso también lo sabes. Ha sido entonces cuando he abierto los ojos, he despertado, pero los he vuelto a cerrar para volver a seguir soñando contigo. Eternamente tuyo.

lunes, 26 de enero de 2009

Las cosas, hasta las peores, suceden siempre por algún motivo.

Todas las mañanas desde la distancia te observo, no digo nada, un saludo tímido, educado, una sonrisa desde lejos a la espera de ser correspondida con la tuya. Tal vez sea miedo a un gesto cortante, o que me sienta demasiado viejo y cansado para dar un paso más que el largo de las manos, miento, no es miedo, es complicado, pero me basta con contemplarte. Estás ahí, siempre en el mismo lugar, distante, atareada con el quehacer cotidiano, supongo que ya te habrás dado cuenta que se me embota el alma cada vez que mis ojos se cruzan con los tuyos, tu, que tal vez no has percibido mi existencia, me erizas la piel, me rescatas del naufragio, y eso sin darte cuenta. Tengo que admitir que intento disimular, a veces solamente, puede que para que nadie note que en mi corazón se está despertando algo dormido, muerto, sin vida, algo que tan solo ha asomado de vez en cuando para recordar que existe algo mejor, una vida. Ese algo me ha hecho cometer cientos de errores, tantos han sido que un día lo enterré en lo más profundo, pero no puedo evitarlo, te observo con ojos de niño, con descaro incluso, perdón por mi osadía, pero cuando algo me gusta me es imposible controlarlo, y más ahora que eso que dormía ha dejado de esconderse y, para serte sincero, no me importa que nadie note en mi rostro algo flotando el aire, ajeno a todo y a todos, una energía invisible que se desliza frente a mi, caminando tras tus pasos de una forma que no alcanzo de entender. Me resulta sencillo leer tus gestos, tus manos, tu mirada, tu pesar no tiene secretos para mí. La mayor parte del tiempo percibo que estás bien, solo presiento algún tipo de espinita clavada en tu alma, se curará, estoy seguro. No me resulta complicado leer en tus ojos, esa energía cifra un mensaje que puedo leer con exactitud.
En esos días en que estás triste me marcho con el espíritu derrotado, percibo tus gestos de desgana, tu expresión cortante con el mundo, pensamientos perdidos entre Dios sabe que sentimiento o pena. Como un imbécil me siento solidariamente triste, tengo que hacer acopio de valor para detener mi deseo de correr a abrazarte, consolarte, decirte que todo irá bien, que vendrán tiempos mejores en los que el dolor que ahora te aflige será un recuerdo lejano y borroso, que tras estos ojos existe un corazón que te admira, que te adora, que velará por tus deseos, que cuidará de ti moviendo cielo y tierra para robarte esa sonrisa que tan egoístamente necesito, pero no hago nada, me quedo quieto, observando, buscando tu carita entre la gente. En ocasiones, en un vago intento, digo alguna tontería que te obligue a sonreír, aunque solo sea por cortesía sonries, se detiene el tiempo y sin que te des cuenta la guardo conmigo en un rinconcito de mi corazón para que me acompañe durante todo el día, apartando las nubes grises que empañan mi cabeza, tan solo necesito eso, la sonrisa que ilumina mis pasos, sé que es difícil de entender, casi tanto como de explicar y si te soy sincero no espero que nadie lo entienda, ni siquiera tu, pero es algo sencillo, necesito verte sonreír.
Me marcho, a veces enfadado conmigo mismo por no haberte dicho lo guapa que estás esta mañana, por no pedirte una cita, por no haber sido capaz de robarte una sonrisa, pero tengo el consuelo, que tal vez mañana, quien sabe, tal vez descubramos algún día juntos que las cosas, hasta las peores, suceden siempre por algún motivo.