Querida flor, perdona que te moleste de nuevo, sé que puedo contar contigo y por eso me acerco en busca de consuelo con unas líneas que espero que leas, abuso de tu confianza, por que estás siempre ahí, en tu mundo de fantasmas que no existen, entre musas y ángeles irreales, lo sé, sé que no eres real, que nunca has existido más que en la imaginación de un loco, en mi corazón, en mi alma, pero te pienso, siento y añoro, te vuelves más real que muchas de las personas de carne y hueso que comparten mi vida ¿Qué eres? ¿Cómo apareciste en mi vida? No lo sé, incluso creo que tú tampoco, pero no importa, lo que importa es que con tan solo cerrar los ojos y pronunciar tu nombre, acudes rauda y veloz a mi encuentro, a salvarme la vida, apaciguando mi espíritu, limpias mi corazón y le das alegría a mi alma ¿Qué hay más real que tu?
Hoy me acerco a ti querida flor, no en busca de consuelo o consejo como otras veces, me acerco en un intento de pedir perdón, necesito que me perdonen, bueno, no es un perdón que pide un arrepentido, por que arrepentido no estoy, pero me siento culpable, si querida flor, es eso mismo que piensas, soy yo quien ha hecho daño esta vez, aunque sin intención, lo que cuenta es lo que se siente, venga de donde venga el dolor.
He intentado seguir tus consejos querida flor, me dijiste que los sentimientos son efímeros, que debo hacer caso a la razón, que el amor llega a nuestra vida cuando menos te lo esperas llenando de fuegos artificiales nuestra alma, pero que no es real, que solo vive un momento, lo ilumina todo y desaparece en la oscuridad, desvaneciéndose lentamente, o lo que es peor, cambia o se transforma en otra cosa que no nos gusta, y en muchos casos lo arrasa todo a su paso como un huracán, lo sé, me lo has dicho ya mil veces querida flor, nos enamoramos con el corazón, cuando deberíamos hacerlo con la razón, solo así, si la razón decide amar, el corazón abrirá sus puertas, y siguiendo tu consejo, he roto al menos un corazón en el camino, y no es el mío, por eso no estoy arrepentido, pero me siento culpable, y pido perdón, mediante unas líneas, es de la única forma que sé hacerlo.
Tengo que confesarte querida flor, aunque no he llorado su ausencia con una sola lágrima, me ha dolido, sobre todo por las noches, me falta su abrazo antes de dormir y me cuesta conciliar el sueño sin tenerla cerca, pero cuando más me falta es durante el desayuno, me acuerdo sobre todo por las mañanas. Querida flor, sé que es una tontería de esas propias de mi otro yo, ese loco, pero por algún motivo intento preparar el desayuno igual que ella lo hacía, con una buena cucharada de miel, busco en ese sabor de mi recuerdo, pero por algún motivo, aunque coincidan los ingredientes, no logro el mismo sabor que cuando se sentaba a mi lado nada más despertar, quizás ella sea ella el ingrediente que falta, la miel y sus secretos, hasta la miel más pura se estropea en un recipiente sucio, el amor necesita que el corazón esté en paz, claro que lo que podría haber sido nunca se sabrá, pero por alguna razón los dos sabemos, ahora los tres querida flor, que es mejor que así sea.