He intentado encontrarle un sentido a todo, a la vida, a las cosas, a como era yo y a como soy ahora. A decir verdad siempre había desechado los consejos de los demás, lo que pensaran, incluso las advertencias típicas de “ten cuidado que…” y pasaba eso exactamente. Por alguna estúpida razón llegué a pensar que único deber en la vida era vivir plenamente, buscar la felicidad en cualquier parte, viniera del lugar que viniera, y si lo lograbas, ser feliz y punto, fin de partido, pero los seres humanos, desconocedores de nuestra propia condición humana, no nos damos cuenta que somos una especie fallida, metemos la pata continuamente, en todo, y hacemos la vida mucho peor de lo que debe ser, o de lo que realmente es. Nos pasamos la vida debatiendo en nuestro interior entre lo que es apropiado o no, lo que es bueno o malo para nosotros, yo personalmente, si tengo que comer diez raciones de fruta y verdura al día, no quiero vivir, odio la verdura, las espinacas, las acelgas y el apio ¿Quién en su sano juicio puede gustarle el sabor del apio? ¿Y alguien me puede decir a que saben las espinacas? Al final da igual lo que hagas, siempre llegará el día que te terminas metido en una caja y mientras tanto nos arrepentimos de casi todo, nos quejamos continuamente de todo, a veces de las cosas que hacemos, metemos la pata hasta el fondo, esos son nuestros propios problemas, obsesionados con un montón de tristes esperanzas y sueños los cuales previsiblemente no se cumplirán nunca, nuestras vidas amorosas insatisfechas, nos han fallado unos negocios…. y para colmo nos pasamos la vida lamentándonos también de las cosas que hemos dejado de hacer, ojala hubiera comprado esas acciones… ojala hubiera comprado esa casa hace años… ojala le hubiera tirado los tejos a esa mujer… ojala esto, ojala lo otro, pudo ser y debió ser.
Lo que más me fascina y aterra son las cosas que pasan, el factor azar de la vida, algo inconcebible, llegas a este mundo por un hecho casual en algún lugar, y alguien surge de otra conjunción de azar en alguna otra parte del mundo, y por una concatenación astronómica de circunstancias al azar vuestros pasos se cruzan, ahí entra el amor, o eso que llaman amor, la otra persona, esa media naranja, o media mandarina como decía un amigo que en paz descanse, con sus nuevos problemas que antes no teníamos, los insoportables y necesarios problemas la pareja, y vamos, todo eso sin entrar en temas de sexo, que es otro cantar, pero viene a ser el mismo azar que un día hizo que se alinearan los astros y encontraras a ese ser entre los demás y lo hicieras especial, el que os separa, las relaciones terminan, el amor verdadero como el primer amor reside en la ignorancia de un final, aprendes que nada es para siempre, las relaciones terminan, se acaban, y cada uno tenemos nuestra historia, pero se acaban y siempre es por lo mismo: Uno de ellos se está engañando a sí mismo, y tarde o temprano se da cuenta y decide que se merece algo mejor; o el que lleva la batuta en la relación se “aburre” literalmente de quien tiene a su lado y decide ir a buscar algo que le haga sentir algo; o bien, el peor de los casos, en los que una persona se vuelca totalmente en otra y lo da todo, y lo sigue dando todo, y lo da hasta quedarse sin nada, entonces se da cuenta que no tiene nada y termina dejándolo. Siempre es la misma historia, y vamos, los que estamos solos, los que queremos estar solos siempre es por eso, no por que no queramos pareja, es por que hemos tenido relaciones. Esa idea me ha llegado a obsesionar mucho tiempo, el ser feliz requiere a alguien, puedes agarrarte con fuerza como un perro rabioso pero cuando las cosas no salen bien de nada sirve enfadarte, maldecir al destino, pero al fin y al cabo, solo te queda resignarte y es lo único que te mantendrá con vida, la resignación. Tendré muchas obsesiones, otra tal vez sea esa idea del destino, que todo está escrito en alguna parte, la idea que todo esta predestinado me toca las narices por no decir otro sitio, menuda mierda eso de ser una vulgar marioneta, destino, almas gemelas, amor verdadero, memeces de fantasía y de idiotas, el destino sobre tu cabeza siempre al acecho, y todo ya está escrito ¿Para que esforzarse? (No se, por lo visto no tienen “tippex” en el cielo) ...........Otra de las cosas que más me aterran es que el tiempo se acaba, más cuando me acompaña día a día el sentimiento de haber caminado por la vida presa de una sensación de que poco, quien no dice nada, ha merecido la pena (a parte de la amistad, eso sí, dios la salve) ¿Qué camino coger para darle un sentido a este purgatorio que es vivir? ........Decidí que cuando viera el menor indicio de felicidad que la vida podía darme, viniera del lugar donde viniera, me aferraría con uñas y dientes, no permitiría que nada ni nadie se interpusiera entre yo y mi felicidad, pero un día desperté, como si hubiera tenido una iluminación fruto del cansancio o de demasiada maría, o mejor, un sueño no terminado que aún rondaba por mi mente, fue entonces cuando descubrí que había perdido a todas las personas que me importaban, a todas, que estaba solo y que resignarme a lo que me depara ese destino de mierda sin luchar sería una rendición, que yo decidiría al menos el camino, yo gobernaría el barco y quien quisiera…... Pues que suba, el pasaje es gratis..............
Claro que hubo un tiempo que me importaba lo que pensaran de mi, pero eso fue hace mucho tiempo, cuando creía que al conocer el amor el tiempo se detendría, y era verdad, lo que no cuentan es que cuando se vuelve a poner en marcha va tan rápido que nos vuelve gilipollas, tal vez para recuperar el tiempo perdido. Yo, sin arma alguna y sin apenas argumentos ni dinero para subsistir, he llegado al momento en el que he decidido luchar, ese es el momento en el que al fin aceptas lo perdido, y el barco que zarpa, solo un iluso desearía quedarse en tierra para seguir despidiéndote de alguien que ya se ha ido. ..........
Recuerdo que una vez, pasé todo el viaje pensando, mirando al infinito, no pensaba en nadie en concreto, pero me rondaba una mujer misteriosa que conocí hace un montón años y que no había vuelto a ver, apenas recuerdo su cara, solo fueron unas horas, no llegó a un día, tampoco recuerdo el nombre, fue como si el universo entero tan solo existiera por aquella noche, no ha vuelto a pasar con nadie y ninguna otra noche, por eso he partido hoy, dejándome que el destino me lleve donde quiera llevarme, que en cierto modo, dejarse llevar, es cumplir tu destino, no siguiendo los pasos de mi padre, ni salvando animales o salvando el mundo, está claro que no ese no es mi destino, yo no soy el salvador del mundo. Soy yo recuperando el control de mi vida.......
Al final, vuelto a decir lo mismo. Da igual dónde vayamos, lo importante no es el destino, si no disfrutar del viaje, y quién sabe, puede que el infierno sea nuestro destino y si hay suerte, tal vez aparezcan esas maletas atadas en la bodega de ese barco, mi maleta y la tuya, dos maletas con un destino conocido.