jueves, 26 de febrero de 2009

Esperaré a que unos ojos, tal vez verdes, me iluminen en la oscuridad y me rescaten del naufragio....

Querida flor:
. De nuevo acudo a ti por que necesito hablarte ¿Por donde empezar? Son tantas las cosas que atiborran mi entendimiento que me resulta complicado sacarlas a la luz y exponerlas con claridad. Una cosa si que he notado, me da miedo acercarme a la gente tal y como soy, miedo al rechazo tal vez, siempre receloso, tímido incluso, me aíslo de todos y hasta de mi mismo. Antes que nada, en mi defensa tengo que alegar que estoy roto, averiado, una marioneta a la que le han cortado los hilos, desprovisto de movilidad, de vida, y ahí, tumbado en un escenario sin público, a oscuras tras el telón, veo pasar el tiempo. He intentando recoger pedazo a pedazo las porciones de mi alma desparramada por el suelo, engrasando poco a poco las piezas, creo que no me he dejado ninguno. Me avergüenza admitir que he utilizado falsas caricias, falsos amores, besos sin sentido y algunas noches para pegar los pedazos, banalidades sin orden ni sentido, en ocasiones me parece haber reconstruido el mecano de mi ser, hasta sonrío como tu siempre me has dicho que lo haga, siendo fuerte, que nadie note mi dolor,, valiente, dispuesto a comerme el mundo en dos bocados. Pequeña flor, intento ser feliz pero no lo logro, intento aparentar que todo va bien, pero el pegamento que utilizo para recomponer mis pedazos es efímero, sin sustancia, se desprenden de mi alma, una y otra vez y otra más, vuelvo a intentarlo, se vuelve a desprender sin remedio, no dejo de ser un juguete roto, los niños, cuando lo ven, prefieren no jugar con él, lo echan a un lado y va quedando en el olvido, a la espera que alguien se canse de verlo dando vuelvas por el baúl de los juguetes y decida tirarlo. Nadie quiere un juguete roto.
.
Pequeña flor, no encuentro los hilos que me aten a la vida, sin ilusión, arrastro mi cuerpo de trapo hacia no se que lugar en busca de una señal para rehacer la función en el teatro del sinsentido, a veces solo necesito un gesto, un abrazo, una caricia, una sonrisa tras esos ojos verdes, un corazón sincero que quiera entrar en mi corazón marchito y devolverle a la vida.
.
Tengo que confesarte querida flor, que han intentado entrar, demasiadas a mi parecer, tal vez no eran la persona adecuada, o tal vez el momento preciso, pero no han podido abrir esa puerta que mantengo cerrada a cal y canto, intento abrirla, pero no demasiado, la dejo entreabierta y el aire la cierra de nuevo una y otra vez, no dejando pasar más que algún resquicio de luz y el sonido del viento que cuestionan la verdad de que aún seguimos vivos.
.
Querida flor, no lo entiendo, debo llevar en mi espalda un cartel que reza “averiado” por que todo lo que irrumpe en mi vida es extraño, raro, complicado, me da miedo, lo rechazo sin pensarlo dos veces, ni siquiera les doy la oportunidad, y tengo que admitir que alguno de esos corazones, por su pureza, se la merecen, pero les es imposible penetrar tan solo un poco, y mucho menos arañar mis sentidos, como solo tu sabes hacerlo querida flor, pero se que soy yo, que no lo permito ¿Tal vez son recuerdos de alguien que no me deja avanzar? ¿El miedo al dolor? ¿Una esperanza de volver a sentir lo mismo? ¿Sentir que uno está de vuelta de todo? Nada volverá a ser como antes, eso lo tengo claro, hay hendiduras en mi alma rota, que no lograrán cicatrizar nunca, que he perdido esos pedazos y no los encuentro, que hay huecos que no se rellenarán nunca, tendré que vivir con eso. Tal vez lo hago por puro egoísmo, o puede que miedo, que no exista dios que lo reconstruya ¿He olvidado de recoger algún pedazo que logre completar los huecos? ¿Demasiado pronto tal vez? Tal vez algunas reconstrucciones necesitan más tiempo que otras ¿Serán aquellos ojos verdes que no quieren verme reflejado en sus pupilas? Me gustan esos ojos, eso tengo que admitirlo, no se si existirá detrás algo más, pero sueño de vez en cuando con abrazarlos con fuerza y hacerlos parte de mi vida, par te mi, parte de lo que quiero ser y no encuentro, pero me siento cansado querida flor, abatido, perdido en un mar de sin sentidos que me hacen olvidar el motivo por el cual tu apareciste en mi vida, he perdido el camino, me alejo de mi destino, y por eso recurro a ti, siempre estás allí plantada en mi pecho. Necesito una señal, y por alguna extraña razón se que bastará con una sonrisa, con la sonrisa adecuada, tal vez es que mientras arrastro mi desdicha por donde voy, intento buscar esa sonrisa, esos ojos verdes intensos que me miran, pero no encuentro más que basura, y busco entre los escombros una flor ¿Hay algo de malo en admirar las flores que nacen en la basura? ¿Acaso todo esto tiene algún sentido?
.
Querida flor, ya me despido. La gente dice que el tiempo lo cura todo, que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, pero me siento ahí, en el límite de la resistencia, sucumbo en el intento de sobrevivir o renazco de mis cenizas cual ave fénix, pero me cuesta dar un paso más del largo de las manos, amontonar ese puñado de cenizas, esos pedazos de mi vida, esos retales de lo que soy, y quizás sea eso pequeña flor, algunos pedazos son demasiado pequeños como para poder encontrarlos entre ese mar de lágrimas, difícil de arreglar el juguete roto.
. Esperaré a que unos ojos, tal vez verdes, me iluminen en la oscuridad y me rescaten del naufragio, pero recuerda querida flor, mientras tu creces y te haces mayor, yo me hago viejo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Las cosas, pequeña flor, siempre suceden por algún motivo

Pequeña flor:
.......Hoy te vuelvo a escribir después de tantos años de ausencia ¿Cuántos tiempo ha pasado ¿Toda una vida? ¿Tal vez mil años? Perdón por el descuido, pero mi corazón ha estado ocupado en banalidades que enturbiaron mi alma, no me han dejado buscarte en ese ratito, en ese espacio especial para abonar tus raíces, esas que me hacen sonreír, pero he vuelto, vuelvo a ser esa tierra necesaria para que crezcas pequeña flor, vuelvo a ser yo, vuelvo a ser tu, volvemos a ser uno solo, esa trinidad divina que formamos tan solo dos.
.......Aquí y ahora prometo a no dejarte de lado nunca más, no olvidar tus consejos, los abrazos en noches solitarias, esas caricias, por más dura que sea el golpe, la caída, prometo no dejar de sentirte en mi vida y agarrarme de tu mano al levantarme una y mil veces mil.
.......Pequeña flor, mi pequeña flor, ya no tengo miedo. He desempolvado de una vez por todas todos los rincones de mi alma, mi vida es un lienzo blanco dispuesto para que esos ojos pinten el paisaje que quieran, ante ti desnudo, sin máscaras, sin pretextos, con el corazón abierto, por que quiero que vuelvas a mi vida con tus pétalos, con la fuerza que da sentido a las cosas que merecen sentido. Hay unos ojos pequeña flor, ya lo sabes.
.......Pequeña flor, tengo tantas cosas que contarte, han sido tantos los errores que he cometido por no saber escucharte, pero quiero que sepas que el susurro de tu voz ha acompañado mi latir a cada paso que he dado, por descuido tal vez, no te he dicho que te necesitaba cerca, pero te lo digo ahora, te necesito en mi vida, por que pequeña flor, sin ti soy nada, pero he vuelto, dispuesto a partirme la cara con el mundo, y hoy esos ojos, para tu información pequeña flor, son el aceite virgen, de un verde brillante e intenso que me hace perder el sentido.
.......¿Por donde empezar? Bueno, sin andarme con detalles, que falta no hace recordarlos, básicamente he ido tropezando con todas las piedras que han salido a mi paso, de amor en amor, de dolor en dolor, de fracaso en fracaso, pero hoy, por casualidad, he visto renacer tras ese verde intenso un halo de esperanza que me asegura, que todo puede salir bien, que va a pasar algo grande ¿Lo notas pequeña flor? ¿Puedes sentir el viento susurrando su nombre? ¿Acaso es una locura? ¿Es un sueño tal vez? ¿Me he vuelto loco o sigo durmiendo? Yo sí, lo noto con una intensidad inusitada y cada vez más impropia de mi edad, yo que debería estar de vuelta de todo empiezo a dar esos primeros pasos hacia una felicidad distante y extraña, pero tengo esa sensación brotando de mi pecho que se adueña de todo y sobre todo, me he puesto de nuevo esos pantalones cortos de Peter Pan, los del niño que jugará eternamente, prometo no olvidarme de nuestros juegos, prometo no crecer nunca pequeña flor.
.......Pequeña flor, he vaciado los bolsillos de recuerdos y los he llenado de esperanza, de esa esperanza dormida que me ha roído el alma durante estos últimos años, enterrando a mi yo natural, a mi auténtico ser.
.......Pequeña flor, me avergüenza admitirlo, pero me quedé ciego y sordo, no oía ni veía nada más allá de mis propias narices, y mi sordera, mi ceguera, me condenaron en mi destierro, lejos de tí, lejos de mí, aplacando mi espíritu, haciéndome perder la cabeza, pero ahora todo ha pasado, la esperanza ha vuelto tras esa mirada, has puesto alas a mis ilusiones, solo necesitaba verte pequeña flor, plantada en mi pecho, apretando sus raíces a mis entrañas y haciéndome sentir de nuevo vivo tras años de oscuridad, he visto la luz en sus ojos verdes, tal vez sea una locura, un sueño o el anhelo de un corazón necesitado de amar y que lo amen, pero sea lo que sea, lo que tenga que ser será y las cosas, pequeña flor, siempre suceden por algún motivo, y hoy por hoy, me siento feliz reflejado en esas pupilas color esperanza.
.......Hoy ceno contigo pequeña flor, no me falles.... hoy revolución.

viernes, 13 de febrero de 2009

Por si alguna palabra...

Por si alguna palabra de amor
trae esta noche el viento,
me acercaré sin miedo,
con el alma desnuda y el corazón azorado,
acudiré a tu encuentro.
Rozaré tu mejilla,
mis dedos sentirán tu tacto.
Miraré tus ojos, me buscaré dentro.
Si la luna sugiere, nacerá un beso.
Por si alguna palabra de amor,
trae esta noche el viento.

lunes, 9 de febrero de 2009

Esta mañana me has sonreído, creo que he logrado que tu cara se ilumine con tan solo desearlo, te parecerá extraño, pero hay algo en ti que hace despertar al niño que permanece escondido y le obliga a hacer el payaso a cambio de una sonrisa ¿Será que quiero sentir algo? ¿Será que ya lo siento? Necesito verte contenta, aunque parezca extraño, sé que esa sonrisa ha sido gracias a mí, y más extraño resulta que necesite verla brillar, me ilumina el día.
Tengo que confesarte que me da miedo dar un pasó más allá, temo acercarme demasiado y hacerte huir, como si algo me dijese que no es el momento, pero esa sonrisa me ha hecho creer que ahora, tal vez ahora, los planetas se estén alineando por algún motivo y se que todo saldrá bien ¿Puedes sentirlo? Me pregunto al mirarme puedes leer en mis ojos, si por casualidad se ha cruzado por la mente la sola idea que podemos encontrar ese sendero juntos, que nuestros pasos se acompañarán el uno al otro en un misma dirección ¿Lo has pensado? ¿Has sentido que todo puede ocurrir? Te confieso que yo sí., y esta mañana he visto una señal, se te ha escapado al verme, ha sido solo un instante, un segundo fugaz, contenido por tu timidez, pero radiante y vivo, claro que tal vez sea mi imaginación jugándome una mala pasada, pero me he sentido unido a ti durante ese instante efímero, conectado por un solo pensamiento, tal vez sea una tontería propia de un loco que está empezando a sentir algo por un imposible, pero al menos, aquella sonrisa tímida ha sido capaz de acariciar mi corazón con la punta de sus dedos, llenándome de la luz que necesito en el día a día, parece extraño y seguro que lo es, no soy más que un extraño más en tu mundo, un desconocido y estas cosas son las propias de un loco, pero no me importa estar loco, después de haber pasado tanto no puede importar que ponga un dedo en el amor, que me guste observarte, que sienta que me sientes. Imagino que todo esto no es normal, como tampoco debe serlo despertarme por las mañanas con tu imagen grabada en mis sueños, como una exhalación, inundando mi mente, un idiota aún dormido, pero no puedo evitar sonreír al verte ahí, sonriendo, distante, tímida, hermosa. Empezaba a amanecer, las siete y quince, algo me ha dicho que estabas pensando en mí, se que es cosa de locos, pero no me importa, y menos aún sin ser correspondido, sin tan siquiera haberte besado, me conformo con la simpleza de querer, no necesito más, sí, es cierto, debo estar loco... por ti

Creo que es repetirme... pero he leído esto mirando antiguos escritos.... ahí va eso....

Querida flor: Esta noche me he levantado con la cabeza perdida entre sueños, al mirarme al espejo he sentido las espinas de la rosa que un día plantaste en mi pecho, una semilla, por casualidad, como de repente, y la acogí en mi regazo sin hacer preguntas, la cuidé y mimé con esmero, se alimentó de mi corazón día a día hasta que el calor de mi piel la convirtió en flor, sigue allí plantada en mitad del pecho, y a decir verdad no lo supe hasta esta noche, pero la he llevado siempre conmigo abrigada por el calor de mi cuerpo todo este tiempo, no te acordarás y es normal, los años pasan muy deprisa ¿Acaso pensabas que se había marchitado? Creía que así había sido, pero me he dado cuenta que no se marchitará nunca, sigue viva y resplandeciente como siempre ha sido. Ha cambiado un poco, el tiempo pasa para todos, pero no demasiado, su mirada es la misma, sigue pareciéndome la más triste de la ciudad. El tallo esbelto y vigoroso, sus pétalos han crecido con colores cada vez más resplandecientes, luminosos, centenares de estambres finísimos y sedosos repletos todos de diminutos granos de polen rodean todos los días su pistilo. Es una flor hermosa, pero eso ya lo sabes. No ha pasado un solo día en el que no halla acariciado sus pétalos con la yema de mis dedos, casi de forma involuntaria, sin saberlo, con mucho cuidado, abonado sus raíces con besos imaginarios o regado con lágrimas no derramadas, de vez en cuando, y solo de vez en cuando, alguna que otra espina se ha clavado en mi piel, pero no importa, no hay rosas sin espinas, eso también lo sabes. Han pasado muchas cosas querida flor pero ni un solo día en el que no me acompañaras entre mis sueños jugueteando con mis emociones ¿Por qué sigues ahí? Recuerdo con cariño las frías noches de invierno, tu no estabas más que en mi mente, pero te acurrucabas bajo mi piel en busca de calor, te acercabas tanto que tus espinas rozaban mi carne, pero no duele, ya lo sabes. Tampoco duelen tus raíces que enredaron hace tiempo mi corazón, se abren paso entre mi alma desenterrando sentimientos de esos que no sabía que tenía y enterrando algunos otros que no es bueno que tenga, solo aprietan de vez en cuando pero me gusta sentirte plantada en mi pecho, eso también lo sabes. En primavera es cuando estás más contenta, aunque tu no me veas yo a ti si. Tu luminosidad invade todo lo que te rodea, das color y vida a tu paso, me encanta sentir tu alegría resonando en el aire como los cantos de los pájaros. He de confesar que cuando sonríes las raíces aprietan fuerte, tan fuerte que haces que se me escape un suspiro. No paras ni un momento, pero me encanta, ya lo sabes. Los veranos son distintos, como eres flor te gusta el Sol y vas a buscarlo siempre sin mi, yo soy como una planta de interior cuanto menos mejor, pero no importa, las flores necesitan luz para seguir sintiéndose flores, de todas formas, en cuanto oscurece, trepo por la enredadera hasta tu balcón para recordarte que hoy no me has besado, entonces me besas entre sueños y vuelves sonreír, me haces sentir bien, eso también lo sabes. Los otoños son más tranquilos, buscas la luz por todos pero cada vez anochece más temprano, te enfadas, las raíces me hacen daño, pero pronto vuelves a brillar con tu hermosura, te sienta bien el relente húmedo de la noche sobre tus hojas, eso ya lo sabes. Hoy mi flor amada me ha mirado a los ojos dulcemente y ha sonreído, me encanta como sonríe, me hace sentir bien, claro que eso también lo sabes. Su sonrisa era sincera, radiante, pero sus ojos parecían más tristes que de costumbre, tristes y oscuros. Brillaban resplandecientes pero no de alegría si no de tristeza. — ¿Qué te pasa? ¿Acaso no me amas? — Me ha vuelto a mirar con los ojos ensangrentados en lágrimas, demasiado grandes para una flor. Gotas de rocío se han deslizado lentamente por sus pétalos y han bajado por su tallo rápidamente hasta tocar mi pecho. Le he vuelto a preguntar y no ha dicho nada, tan solo un suspiro. Sus espinas se han clavado en mi pecho y sus raíces han desgarrado mi corazón estrujándolo con tanta fuerza que me ha faltado el aliento.— Me cuesta respirar, querida flor.— Le dije y ella respondió. — Lloro porque eres mi vida, por que te necesito a mi lado, pero eso ya lo sabes. Te abrazo con tanta fuerza con mis raíces por que te amo aún más fuerte, claro que eso también lo sabes. Ha sido entonces cuando he abierto los ojos, he despertado, pero los he vuelto a cerrar para volver a seguir soñando contigo. Eternamente tuyo.