miércoles, 17 de diciembre de 2008

¿Un amor para toda la vida?

Un amor para toda la vida. Yo no se a los demás, pero a mí a pesar de los pesares, aun me enternece ver a esa pareja de ancianos caminar juntos cogidos de la mano ¿Cuánto tiempo juntos? ¿Cincuenta años? ¿Sesenta? Me acerqué a ellos, era una mañana de diciembre, hacía algo de frío, pero buen día, el Sol estaba empezando a calentar y aprovecharon para robar un poco de calor sentados en un banco ¿Cuántas cosas habrán vivido aquella pareja? Malas, buenas... de todo y de todos los colores, pero juntos, aunque resulte un tópico, la vida no es un camino de rosas para nadie y eso que el amor mueve montañas, habría que verlo ¿Qué sentimiento tan especial les ha unido tanto tiempo? ¿Qué tienen ellos que no tiene el resto? ¿Cuál es la clave? ¿Hay una receta? ¿Un ingrediente secreto? Observándoles me di cuenta de detalles, pequeñas cosas que no se ven en otras personas o en otras parejas, como cuando el anciano habla de su esposa, a ella se le ilumina el rostro, se siente por segundos de nuevo una niña, se ruboriza incluso. En la cara de él se refleja que ella le ha llenado la vida con todo lo que podría una persona desear. Lo saben todo sobe el otro y conocen hasta el más íntimo sentimiento, de vez en cuando discuten, hasta se gritan y dan algún portazo, pero saben reconciliarse, por que han aprendido que son imprescindibles las manifestaciones de amor todos los días ¿Cuál es el secreto de esa felicidad en común? Se podrían escribir cientos de teorías, y discutir durante años enteros sobre el tema. Hablando con amigos he encontrado un sin fin de opiniones, algunos abogan por el compañerismo, la fidelidad, la pasión, interese mutuos, libertad, respetarse a uno mismo, independencia, confianza, buen sexo, complementarse sin invadirse. Casi todos dicen que estar enamorados es primordial, pero que con el tiempo llega a ser secundario de alguna forma, que el amor evoluciona a un plano superior, casi todos advierten de la importancia de tener proyectos en común, diálogo, confianza, y el detalle importante de no poner condiciones, no obligar al otro a aceptar o marcharse, todo hay que mezclarlo bien y cocinarlo a fuego lento todos los días. Es una receta mágica que nos daría el plato perfecto, pero no hemos terminado aún, tenemos que servirlo cientos de adornos en una mesa enorme para una comida sin fin, con centenares de salsas de todos los colores y sabores, bebidas de todas clases, y como colofón un postre maravilloso que nos sacie de felicidad, un postre especial compuesto del saber lo que el otro desea, lo que busca, lo que necesita, conectar con sus sueños más profundos para conquistarlo todos los días y sobre todo aceptarlo tal y como es ¿Difícil de cocinar? No se usted, pero a mi se me queman siempre las tostadas… Les pregunté cuantas veces habían discutido “Ufffff muchísimas” respondieron al unísono entre risas. “pero el truco no consiste en no discutir, consiste en saber perdonar” Me invitaron a sentarme junto a ellos en el banco con una sonrisa. - ¿Tan sencillo es? Hay muchas cosas difíciles de perdonar. - Todo se puede perdonar. Aquella rotundidad me dejo pensativo. Saber perdonar había sido su clave. Ella me explicó. - Muchos creen que es muy importante en la pareja eso que dicen de “ceder” pero ceder es desnivelar la balanza, nosotros no cedemos para nada, negociamos soluciones que nos complazcan a ambos. - Parece una buena opción, pero hay otras cosas, como que te quieran como necesitas que te quieran. - Sí, claro, y muchas veces hace cosas que me sacan de quicio y llego a pensar que es un desastre y que me vuelve loca, yo siempre me repito a mi misma, “a pesar de lo que has hecho te amo” de hecho aprendí eso de él, he decidido amarle. - ¿Y que hace que a usted le enoje? - Al principio él era más egoísta, es una persona generosa con el dinero o con cosas así, pero era egoísta con su tiempo, con lo que pensaba hacer, con lo que él creía que era el modo de hacer las cosas y yo no estaba siempre de acuerdo. - ¿Y cambió? - Se dio cuenta pronto, creo que como no veía en mi ese egoísmo, al ver que yo le permitía ser y hacer, creo que fue cambiando, transformándose, si no lo hubiera hecho le aseguro que lo habría mandado a hacer espárragos hace tiempo. - Yo creo.- dijo el viejo entre risas.- Que lo que me hizo cambiar no fue eso, fue la libertad que me daba ella para que me sintiera tal y como yo era. Nunca me criticaba, me permitió en todo momento ser yo mismo, libre, espontáneo, presentarme sin máscara y sin miedo a que me criticara. Ha sido primordial que me acepte tal y como soy, ella por su parte siempre ha intentado cambiar las cositas de mi que no le gustaban o le molestaban, pero con el tiempo hemos aprendido a admitirnos, a tolerarnos, aceptarnos tal y como somos. - Parece complicado. - Lo es.- dijo ella mientras le apretaba la mano con cariño. - ¿Y que es lo mejor de ella? ¿Qué es lo que más le gusta? - Hay muchas cosas buenas y otras malas, pero sobre todo el acogimiento al llegar a casa, eso saca lo mejor de mí, cuando llegas a casa angustiado, cansado, y me recibe bien, automáticamente soy feliz. Es mi amante y mi amiga, me ayuda a aclararme, reduce mis dudas si estoy indeciso, capta muy bien lo positivo que hay en mi y siempre ha tratado que eso salga, sabe como hacerme sentir bien. - ¿Pero nunca ha habido problemas en casa? - Claro. - respondieron al tiempo.- pero los problemas se solucionan.- añadió ella.- Al principio nos costó mucho, nos costó muchas discusiones darnos cuenta que había que “entregar” parte del “tiempo personal” para constituir la pareja, pero sin que te obliguen, tenía que salir de nosotros mismos. - ¿Cómo se hace eso? - Se es pareja desde que se amanece hasta que termina el día, aunque estemos lejos o no nos veamos en todo el día, pora eso es importante invertir tiempo y energía en dedicarle tiempo a tu pareja, es cuestión de querer, querer es poder. - Parece complicado - sí, lo es, pero solo es cuestión de establecer prioridades en la vida, hay que optar a diario por empezar de nuevo, sin que eso signifique olvidar el día anterior, o pensar en el futuro, pero no vivir con la vista en el pasado, sabiendo que no hay un débito o una cuenta pendiente por pagar. - Es fascinante que tras tanto tiempo estén juntos ¿Cúanto tiempo llevan casados? Los dos rompieron a reír. Me sentía algo confuso y fascinado al mismo tiempo, hasta que al fin mirándome a los ojos y con una sonrisa en la cara dijeron. - Nunca nos hemos casado.