
Pués, mira tu por donde me han traido nostalgia esas flores raras que guardé hace tanto tiempo ¿Cuánto ha pasado? ¿Siglos tal vez? Prometo no poner más, que si no eso va a parecer un jardín.
"Esta noche me he levantado con la cabeza perdida entre sueños, al mirarme al espejo he sentido las espinas de la rosa que un día plantaste en mi pecho, una semilla, por casualidad, como de repente, y la acogí en mi regazo sin hacer preguntas, la cuidé y mimé con esmero, se alimentó de mi corazón día a día hasta que el calor de mi piel la convirtió en flor, aún sigue allí plantada, la he llevado todo este tiempo conmigo abrigada por el calor de mi cuerpo, ha pasado mucho tiempo, no se si recordarás, los años pasan muy deprisa ¿Acaso pensabas que se había marchitado? No, no lo ha hecho ni lo hará, sigue viva y resplandeciente como siempre ha estado. Ha cambiado un poco, pero no mucho, su tallo se ha hecho esbelto y vigoroso, sus pétalos han crecido con colores cada día más resplandecientes y luminosos, centenares de estambres finísimos y sedosos, repletos todos de diminutos granos de polen rodean a diario su pistilo. Es una flor hermosa, pero eso ya lo sabes.
No ha pasado un solo día en el que no halla acariciado sus pétalos con la yema de mis dedos, con cuidado, con mucho cuidado, abonado sus raíces con besos o regado con lágrimas, de vez en cuando, y solo de vez en cuando, alguna que otra espina se ha clavado en mi piel, pero no importa, no hay rosas sin espinas, eso también lo sabes.
Hemos pasado muchas cosas juntos querida flor.
Recuerdo con cariño aquellas frías noches de invierno, cuando te acurrucas bajo mi piel en busca de calor, te acercabas tanto que tus espinas rozaban mi carne, pero no duele, ya lo sabes. Tampoco duelen tus raíces que enredaron hace tiempo en mi corazón, se abren paso entre mi alma desenterrando sentimientos de esos que no sabía que tenía y enterrando algunos otros que no es bueno que salgan, solo aprietan de vez en cuando pero me gusta sentirte plantada en mi pecho, eso también lo sabes.
En primavera es cuando estás más contenta, tu luminosidad invade todo lo que te rodea, das color y vida a tu paso, me encanta sentir tu alegría, cuando sonríes las raíces aprietan fuerte, tan fuerte que haces que se me escape un suspiro.
No paras ni un momento, pero me encanta seguirte, eso ya lo sabes.
Los veranos son distintos, como eres flor te gusta mucho el Sol y vas a buscarlo sin mi, yo soy una planta de interior, cuanto menos luz mejor. Las flores necesitan luz para seguir sintiéndose flores, de todas formas, en cuanto oscurece, trepo por la enredadera hasta tu balcón para recordarte que hoy no me has besado, entonces me besas y sonríes, me haces sentir bien, eso también lo sabes.
Los otoños son más tranquilos, al principio buscas la luz por todos los sitios pero cada vez anochece más temprano, tu te enfadas, las raíces me hacen daño, pero pronto vuelves a brillar con tu hermosura, te sienta bien el relente húmedo de la noche, eso ya lo sabes.
Mi flor amada me ha mirado a los ojos dulcemente y ha sonreído, me encanta ver como sonríe, me hace sentir bien, claro que eso también lo sabes.
Su sonrisa era sincera, pero sus ojos parecían tristes, brillaban resplandecientes pero no de alegría si no de tristeza. — ¿Qué te pasa?¿Acaso ya no me amas? — Me ha vuelto a mirar con los ojos ensangrentados en lágrimas demasiado grandes para proceder de una flor, se han deslizado lentamente por pétalos y han bajado por tu tallo rápidamente hasta tocar mi pecho. Le he vuelto a preguntar y no ha dicho nada, tan solo un suspiro. Sus espinas se han clavado en mi pecho y sus raíces han desgarrado mi corazón estrujándolo con tanta fuerza que me ha faltado el aliento.— Me cuesta respirar, querida flor, no me abraces tan fuerte.—
“ Lloro porque eres mi vida, por que te necesito a mi lado, pero eso ya lo sabes. Te abrazo con tanta fuerza con mis raíces por que te amo aún más fuerte, claro que eso también lo sabes.”
No ha pasado un solo día en el que no halla acariciado sus pétalos con la yema de mis dedos, con cuidado, con mucho cuidado, abonado sus raíces con besos o regado con lágrimas, de vez en cuando, y solo de vez en cuando, alguna que otra espina se ha clavado en mi piel, pero no importa, no hay rosas sin espinas, eso también lo sabes.
Hemos pasado muchas cosas juntos querida flor.
Recuerdo con cariño aquellas frías noches de invierno, cuando te acurrucas bajo mi piel en busca de calor, te acercabas tanto que tus espinas rozaban mi carne, pero no duele, ya lo sabes. Tampoco duelen tus raíces que enredaron hace tiempo en mi corazón, se abren paso entre mi alma desenterrando sentimientos de esos que no sabía que tenía y enterrando algunos otros que no es bueno que salgan, solo aprietan de vez en cuando pero me gusta sentirte plantada en mi pecho, eso también lo sabes.
En primavera es cuando estás más contenta, tu luminosidad invade todo lo que te rodea, das color y vida a tu paso, me encanta sentir tu alegría, cuando sonríes las raíces aprietan fuerte, tan fuerte que haces que se me escape un suspiro.
No paras ni un momento, pero me encanta seguirte, eso ya lo sabes.
Los veranos son distintos, como eres flor te gusta mucho el Sol y vas a buscarlo sin mi, yo soy una planta de interior, cuanto menos luz mejor. Las flores necesitan luz para seguir sintiéndose flores, de todas formas, en cuanto oscurece, trepo por la enredadera hasta tu balcón para recordarte que hoy no me has besado, entonces me besas y sonríes, me haces sentir bien, eso también lo sabes.
Los otoños son más tranquilos, al principio buscas la luz por todos los sitios pero cada vez anochece más temprano, tu te enfadas, las raíces me hacen daño, pero pronto vuelves a brillar con tu hermosura, te sienta bien el relente húmedo de la noche, eso ya lo sabes.
Mi flor amada me ha mirado a los ojos dulcemente y ha sonreído, me encanta ver como sonríe, me hace sentir bien, claro que eso también lo sabes.
Su sonrisa era sincera, pero sus ojos parecían tristes, brillaban resplandecientes pero no de alegría si no de tristeza. — ¿Qué te pasa?¿Acaso ya no me amas? — Me ha vuelto a mirar con los ojos ensangrentados en lágrimas demasiado grandes para proceder de una flor, se han deslizado lentamente por pétalos y han bajado por tu tallo rápidamente hasta tocar mi pecho. Le he vuelto a preguntar y no ha dicho nada, tan solo un suspiro. Sus espinas se han clavado en mi pecho y sus raíces han desgarrado mi corazón estrujándolo con tanta fuerza que me ha faltado el aliento.— Me cuesta respirar, querida flor, no me abraces tan fuerte.—
“ Lloro porque eres mi vida, por que te necesito a mi lado, pero eso ya lo sabes. Te abrazo con tanta fuerza con mis raíces por que te amo aún más fuerte, claro que eso también lo sabes.”
1 comentario:
Y es que encontrar la flor adecuada es lo mas complicado que tiene vivir, por eso las apreciamos tanto.Pero eso ya lo sabes.
Un beso.
Publicar un comentario