No se por donde empezar. La verdad es que hacía tiempo que no te escribía, al menos no lo he hecho con la frecuencia que debería, eso es cierto, aunque ya sabes que mi faceta de escritor es frustrante a veces y hay épocas que esta en el olvido, lo que antes era una necesidad ahora es un recuerdo de otro de los imposibles que han pasado por mi vida, pero tal vez vuelva, te lo comento por si al leer esto no tiene el sentido que debería o es divagante, es por la falta de costumbre, además, tengo la cabeza hecha un lío y las cosas no se ven con la absoluta claridad que deberían, se piensa demasiado y se concreta poco, así que te pido disculpas por adelantado.
Siento no haberte escrito antes, eso es cierto, quizás fue por descuido, por olvido, por pensar que estarías a mi lado “por siempre jamás” como en los cuentos de los niños en el que “fueron felices y comieron perdices”, siento haberte fallado, me equivoqué, me he equivocado muchas veces, eso ya lo sabes, pero ahora que te has ido todo ha cambiado, el mundo no tiene el mismo color sin ti a mi lado, es complicado, donde antes se pintaban colores ahora es de un gris pálido difícil de borrar, casi tanto como de explicar que se siente cuando es tanto lo que sentimos, lo que hemos sentido y lo que estamos sintiendo. Lo que eran sueños e ilusiones son ahora papel mojado, viejo, roto, en la calle tirado esperando que alguien lo pisotee de nuevo para borrar sus recuerdos, los mismos que ahora me invaden, había tanto amor en aquellos corazones, siento que aun no se ha perdido. Pienso en eso, en lo que pudo haber sido y no fue, aunque me queda la esperanza que tal vez algún día alguien coja papel y lápiz y empiece de nuevo la historia, pero no quiero historias nuevas que contar, quiero una segunda parte, dicen que nunca fueron buenas, pero seguro que no hablaban de nosotros, creo que aún es posible, lo siento en mi interior como la luz brillante del faro en mitad de la noche oscura, intermitente y distante, pero encendida siempre, será esa la forma que tiene Dios de pintar la esperanza.
Ojala pudiera volver atrás en el tiempo y reparar mis errores, son tantas las equivocaciones y lo que tendría que rectificar que necesitaría años para cambiarlo todo, pero no puedo, ni siquiera una pequeña parte, nadie puede, tan solo me queda la esperanza que pinta Dios distante en el cielo con forma de estrella solitaria que al brillar dice que tal vez, tan solo tal vez, algún día logres perdonarme, solo necesito eso, que me perdones, pero perdonar también es olvidar, y eso es más difícil cuando por dentro estás llorando casi tanto o más que por fuera, aunque solo hay que deshacerse del rencor que quema por dentro como el fuego y acaba consumiéndolo todo, tal vez me equivoque, pero “puedo perdonar pero no olvidar” es otra forma de decir “no puedo perdonar”, eso creo que lo he leído en algún sitio, disculpa por el plagio y hablando de plagios, Jacinto Benavente dijo que a perdonar solo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho, tal vez sea cierto, quizás por eso crea que el perdón existe, claro que hay que aprender a perdonar lo mismo que a no ofender, que en mi caso seguro que sería lo más eficiente, pero sin duda, lo que más me va a costar va a ser perdonarme a mi mismo, me siento demasiado responsable como para poder hacerlo, no solo he destrozado mi vida, otra vez, te he arrastrado conmigo, al único ser que necesito que sea feliz para poder seguir viviendo, sin querer, sin pensarlo, te alejo de mi vida por mi propia estupidez.
No se si lograré perdonarme algún día, eso tal vez sea lo que más me cueste, perdonarme a mi mismo, quizás sea lo más difícil pero solo puedo perdonarme si tu me perdonas .Parece sencillo, pero no lo es, sería más fácil tener que perdonar una ofensa de otro, todo ese dolor, esas lágrimas, ese sufrimiento que he creado a mi alrededor. Me gustaría que me creyeras cuando te digo que el daño que te he hecho me lo he hecho a mi también, y que todo el dolor que he causado también yo lo he sufrido, pero acepto que no sea suficiente, tengo que sufrir más, no me puedo perdonar, tal vez sea cierto eso que se perdona mientras se ama, que saber perdonar es saber amar, pero he dejado de quererme a mi mismo, tan solo me queda la vaga esperanza que tu me perdones.
Siento que tus sueños no se cumplieran, que tu felicidad quede empañada por mi estúpida presencia, me duele nublar tu futuro de gris, destrozarte la vida, quitarte la ilusión, las ganas de luchar por lo que amas, eso es otra de las cosas que no puedo perdonarme si tu no me perdonas. Si no hubiera cometido tantos errores, las cosas serían diferentes, tal vez no demasiado, pero al menos alargaría la mano y te encontraría con la punta de los dedos todas las noches, me encantaba encontrarte dormida en la oscuridad incluso verte dormirte agotada en el sofá después de un día duro sin apenas pronunciar palabra, hasta eso echo de menos, como son las cosas…
Podíamos haber sido felices juntos, tuvimos la oportunidad para conseguir esa felicidad con la que todos sueñan pero que pocos alcanzan, que cada día nos querríamos más y más aún cuanto pensábamos que era imposible sentir más, ahí estábamos nosotros, para demostrar que todo es posible, dispuestos a comernos el mundo a besos y abrazos, luchando por el amor y partiéndonos la cara contra cualquier adversidad por dura que fuese, pero míranos ahora, a un pequeño paso de convertirnos en dos desconocidos que un día soñaron caminar juntos en la misma dirección, que emprendieron un viaje y se perdieron unos cuantos metros después de partir, en el primer cruce que nos encontramos, a punto de tomar direcciones distintas con apenas esperanza de volver a encontrarse algún día, tal vez sí, otro día, otro mes, otro año o en otra vida.
Me siento culpable, entre otras cosas de desaprovechar la ocasión que me dio el destino. El destino, tal vez sea eso, puede que las cosas sucedan por alguna razón, quiero pensar que es cierto, que nada es casual, que mi paso por tu vida no ha sido un error, sé que no, se que era cierto, que el amor que sentíamos era real y puro, ese amor que aún siento oculto tras el dolor por haberte perdido. Es curioso pero la separación tiene algo parecido a la muerte, algo oscuro que deja una herida destrozándonos por dentro y que tan solo el tiempo curará.
Me gustaría que supieras que desde que nos casamos no ha pasado ni un solo día que no soñara con formar una familia a tu lado, unos pies diminutos corriendo por casa, volverme loco de alegría por ver esos primeros pasos o esas primeras palabras, ver orgulloso crecer esos pies al mismo tiempo que nosotros crecíamos todo lo que nos quedase aún por crecer, día tras día, año tras año, sin importar nada más la lucha diaria por ser feliz, por amar y ser amado, pero la realidad nos da en la cara una vez más y nos muestra que hay siempre desdicha en la felicidad, que no hay bien sin mal como no hay rosas sin espinas, suena a tópico, es verdad.
El camino no es fácil, ahora ya lo sabemos, está lleno de tropiezos, lleno de baches y obstáculos. Tal vez la felicidad resida en saltar sin desfallecer, en no tirar la toalla, en no rendirse ante la adversidad, en poner los ojos en el horizonte, en el futuro, en luchar día a día por dar un paso más, una sola huella en la arena ¿Lo recuerdas? Seguro que sí. “si solo ves una huella en la arena no significa que camines solo, esas huellas son las mías, yo te llevo en brazos” La vida no es tan sencilla como pintan en las novelas o en el cine, eso es algo que aprendemos a medida que buscamos nuestro camino lleno de obstáculos, están ahí, esperando ver como tropezamos para reírse de nuestra estupidez, de nuestra ignorancia por no saber que crecer es caer y volver a levantarte. Tengo que confesarte que, salvo los momentos de debilidad en los que pierdo esa luz de esperanza, aún te espero todas las noches verte aparecer, aun espero que podamos mirar juntos aquel horizonte, que es posible que todo suceda, anhelo ser el brazo en el que te sujetes al tropezar y que tu mano me levante del suelo otra vez y otra más, que tu risa me de fuerzas para dar otro paso, seguro bajo la seguridad que otorga tu mirada, tal vez aún crea que todo es posible, que no quite la vista del “vivieron felices y comieron perdices”, aún tengo esperanza que volvamos a ser uno solo caminando en la misma dirección.
Puede que olvidáramos algunas cosas en el poco trayecto que hicimos juntos, pero quiero pensar que solo es un trozo de un viaje, tal vez olvidamos las pequeñas cosas que nos unieron, parar en el coche en cualquier sitio a charlar de la vida o intentar a salvar este loco mundo, o mirar al cielo abrazados durante un par de horas sin nada más ¿Recuerdas la lucha contra el insomnio? Lo que más recuerdo son tus ojos, hacíamos el amor en cada mirada Era real, no fue un sueño, me niego a que pueda haber desaparecido, el amor sigue ahí, lo siento latente en mi pecho a cada segundo, se que aún existe. Creo que enterramos esas miradas al cerrar los ojos por el día a día, sumiéndonos en la rutina, en innecesarios reproches, incluso en tontas mentiras, con discusiones sin sentido que no conducían a nada más que alejarnos y olvidarnos que antes estábamos por encima de todo eso, pero aún tengo esperanza cada vez que pienso en ti y recuerdo esa mirada, perdida, triste, temerosa y al mismo tiempo valiente, luchadora, hasta salvaje y divina, me hacía sentir vivo cuando me mirabas, era un te quiero por que el corazón quiere quererte, era puro, era de verdad ¿Dónde te olvidaste de mi? Mi niña ¿Recuerdas como te llamaba? Te latía el corazón con tan solo oírme decir esas palabras, no se por que dejé de llamarte “mi niña” a todas horas, puede que la misma rutina lo cambiase por “nena”, no lo sé, con esto solo quiero agradecerte haberme abierto los ojos, haberme devuelto la vida, fue hermoso sentirme vivo reflejado en tus pupilas.
Siento con frecuencia que te he perdido y al mismo tiempo que es el momento de empezar de nuevo, de luchar con uñas y dientes por lo que uno ama. Te amo, no puedo permitidme perderte, no pienso permitir que las preocupaciones y los miedos enturbien el cielo y borre nuestros sueños, necesito recuperar esa mirada que me hacía desear todos los días ser mejor persona, capaz de cualquier cosa, éramos uno solo y quizás aún podamos volver a serlo.
Espero que sea en esta vida, pero si es en otra prometo encontrarte
Te espero y te esperaré siempre,
Eternamente tuyosábado, 30 de agosto de 2008
Un susurro de esperanza....
No se por donde empezar. La verdad es que hacía tiempo que no te escribía, al menos no lo he hecho con la frecuencia que debería, eso es cierto, aunque ya sabes que mi faceta de escritor es frustrante a veces y hay épocas que esta en el olvido, lo que antes era una necesidad ahora es un recuerdo de otro de los imposibles que han pasado por mi vida, pero tal vez vuelva, te lo comento por si al leer esto no tiene el sentido que debería o es divagante, es por la falta de costumbre, además, tengo la cabeza hecha un lío y las cosas no se ven con la absoluta claridad que deberían, se piensa demasiado y se concreta poco, así que te pido disculpas por adelantado.
Siento no haberte escrito antes, eso es cierto, quizás fue por descuido, por olvido, por pensar que estarías a mi lado “por siempre jamás” como en los cuentos de los niños en el que “fueron felices y comieron perdices”, siento haberte fallado, me equivoqué, me he equivocado muchas veces, eso ya lo sabes, pero ahora que te has ido todo ha cambiado, el mundo no tiene el mismo color sin ti a mi lado, es complicado, donde antes se pintaban colores ahora es de un gris pálido difícil de borrar, casi tanto como de explicar que se siente cuando es tanto lo que sentimos, lo que hemos sentido y lo que estamos sintiendo. Lo que eran sueños e ilusiones son ahora papel mojado, viejo, roto, en la calle tirado esperando que alguien lo pisotee de nuevo para borrar sus recuerdos, los mismos que ahora me invaden, había tanto amor en aquellos corazones, siento que aun no se ha perdido. Pienso en eso, en lo que pudo haber sido y no fue, aunque me queda la esperanza que tal vez algún día alguien coja papel y lápiz y empiece de nuevo la historia, pero no quiero historias nuevas que contar, quiero una segunda parte, dicen que nunca fueron buenas, pero seguro que no hablaban de nosotros, creo que aún es posible, lo siento en mi interior como la luz brillante del faro en mitad de la noche oscura, intermitente y distante, pero encendida siempre, será esa la forma que tiene Dios de pintar la esperanza.
Ojala pudiera volver atrás en el tiempo y reparar mis errores, son tantas las equivocaciones y lo que tendría que rectificar que necesitaría años para cambiarlo todo, pero no puedo, ni siquiera una pequeña parte, nadie puede, tan solo me queda la esperanza que pinta Dios distante en el cielo con forma de estrella solitaria que al brillar dice que tal vez, tan solo tal vez, algún día logres perdonarme, solo necesito eso, que me perdones, pero perdonar también es olvidar, y eso es más difícil cuando por dentro estás llorando casi tanto o más que por fuera, aunque solo hay que deshacerse del rencor que quema por dentro como el fuego y acaba consumiéndolo todo, tal vez me equivoque, pero “puedo perdonar pero no olvidar” es otra forma de decir “no puedo perdonar”, eso creo que lo he leído en algún sitio, disculpa por el plagio y hablando de plagios, Jacinto Benavente dijo que a perdonar solo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho, tal vez sea cierto, quizás por eso crea que el perdón existe, claro que hay que aprender a perdonar lo mismo que a no ofender, que en mi caso seguro que sería lo más eficiente, pero sin duda, lo que más me va a costar va a ser perdonarme a mi mismo, me siento demasiado responsable como para poder hacerlo, no solo he destrozado mi vida, otra vez, te he arrastrado conmigo, al único ser que necesito que sea feliz para poder seguir viviendo, sin querer, sin pensarlo, te alejo de mi vida por mi propia estupidez.
No se si lograré perdonarme algún día, eso tal vez sea lo que más me cueste, perdonarme a mi mismo, quizás sea lo más difícil pero solo puedo perdonarme si tu me perdonas .Parece sencillo, pero no lo es, sería más fácil tener que perdonar una ofensa de otro, todo ese dolor, esas lágrimas, ese sufrimiento que he creado a mi alrededor. Me gustaría que me creyeras cuando te digo que el daño que te he hecho me lo he hecho a mi también, y que todo el dolor que he causado también yo lo he sufrido, pero acepto que no sea suficiente, tengo que sufrir más, no me puedo perdonar, tal vez sea cierto eso que se perdona mientras se ama, que saber perdonar es saber amar, pero he dejado de quererme a mi mismo, tan solo me queda la vaga esperanza que tu me perdones.
Siento que tus sueños no se cumplieran, que tu felicidad quede empañada por mi estúpida presencia, me duele nublar tu futuro de gris, destrozarte la vida, quitarte la ilusión, las ganas de luchar por lo que amas, eso es otra de las cosas que no puedo perdonarme si tu no me perdonas. Si no hubiera cometido tantos errores, las cosas serían diferentes, tal vez no demasiado, pero al menos alargaría la mano y te encontraría con la punta de los dedos todas las noches, me encantaba encontrarte dormida en la oscuridad incluso verte dormirte agotada en el sofá después de un día duro sin apenas pronunciar palabra, hasta eso echo de menos, como son las cosas…
Podíamos haber sido felices juntos, tuvimos la oportunidad para conseguir esa felicidad con la que todos sueñan pero que pocos alcanzan, que cada día nos querríamos más y más aún cuanto pensábamos que era imposible sentir más, ahí estábamos nosotros, para demostrar que todo es posible, dispuestos a comernos el mundo a besos y abrazos, luchando por el amor y partiéndonos la cara contra cualquier adversidad por dura que fuese, pero míranos ahora, a un pequeño paso de convertirnos en dos desconocidos que un día soñaron caminar juntos en la misma dirección, que emprendieron un viaje y se perdieron unos cuantos metros después de partir, en el primer cruce que nos encontramos, a punto de tomar direcciones distintas con apenas esperanza de volver a encontrarse algún día, tal vez sí, otro día, otro mes, otro año o en otra vida.
Me siento culpable, entre otras cosas de desaprovechar la ocasión que me dio el destino. El destino, tal vez sea eso, puede que las cosas sucedan por alguna razón, quiero pensar que es cierto, que nada es casual, que mi paso por tu vida no ha sido un error, sé que no, se que era cierto, que el amor que sentíamos era real y puro, ese amor que aún siento oculto tras el dolor por haberte perdido. Es curioso pero la separación tiene algo parecido a la muerte, algo oscuro que deja una herida destrozándonos por dentro y que tan solo el tiempo curará.
Me gustaría que supieras que desde que nos casamos no ha pasado ni un solo día que no soñara con formar una familia a tu lado, unos pies diminutos corriendo por casa, volverme loco de alegría por ver esos primeros pasos o esas primeras palabras, ver orgulloso crecer esos pies al mismo tiempo que nosotros crecíamos todo lo que nos quedase aún por crecer, día tras día, año tras año, sin importar nada más la lucha diaria por ser feliz, por amar y ser amado, pero la realidad nos da en la cara una vez más y nos muestra que hay siempre desdicha en la felicidad, que no hay bien sin mal como no hay rosas sin espinas, suena a tópico, es verdad.
El camino no es fácil, ahora ya lo sabemos, está lleno de tropiezos, lleno de baches y obstáculos. Tal vez la felicidad resida en saltar sin desfallecer, en no tirar la toalla, en no rendirse ante la adversidad, en poner los ojos en el horizonte, en el futuro, en luchar día a día por dar un paso más, una sola huella en la arena ¿Lo recuerdas? Seguro que sí. “si solo ves una huella en la arena no significa que camines solo, esas huellas son las mías, yo te llevo en brazos” La vida no es tan sencilla como pintan en las novelas o en el cine, eso es algo que aprendemos a medida que buscamos nuestro camino lleno de obstáculos, están ahí, esperando ver como tropezamos para reírse de nuestra estupidez, de nuestra ignorancia por no saber que crecer es caer y volver a levantarte. Tengo que confesarte que, salvo los momentos de debilidad en los que pierdo esa luz de esperanza, aún te espero todas las noches verte aparecer, aun espero que podamos mirar juntos aquel horizonte, que es posible que todo suceda, anhelo ser el brazo en el que te sujetes al tropezar y que tu mano me levante del suelo otra vez y otra más, que tu risa me de fuerzas para dar otro paso, seguro bajo la seguridad que otorga tu mirada, tal vez aún crea que todo es posible, que no quite la vista del “vivieron felices y comieron perdices”, aún tengo esperanza que volvamos a ser uno solo caminando en la misma dirección.
Puede que olvidáramos algunas cosas en el poco trayecto que hicimos juntos, pero quiero pensar que solo es un trozo de un viaje, tal vez olvidamos las pequeñas cosas que nos unieron, parar en el coche en cualquier sitio a charlar de la vida o intentar a salvar este loco mundo, o mirar al cielo abrazados durante un par de horas sin nada más ¿Recuerdas la lucha contra el insomnio? Lo que más recuerdo son tus ojos, hacíamos el amor en cada mirada Era real, no fue un sueño, me niego a que pueda haber desaparecido, el amor sigue ahí, lo siento latente en mi pecho a cada segundo, se que aún existe. Creo que enterramos esas miradas al cerrar los ojos por el día a día, sumiéndonos en la rutina, en innecesarios reproches, incluso en tontas mentiras, con discusiones sin sentido que no conducían a nada más que alejarnos y olvidarnos que antes estábamos por encima de todo eso, pero aún tengo esperanza cada vez que pienso en ti y recuerdo esa mirada, perdida, triste, temerosa y al mismo tiempo valiente, luchadora, hasta salvaje y divina, me hacía sentir vivo cuando me mirabas, era un te quiero por que el corazón quiere quererte, era puro, era de verdad ¿Dónde te olvidaste de mi? Mi niña ¿Recuerdas como te llamaba? Te latía el corazón con tan solo oírme decir esas palabras, no se por que dejé de llamarte “mi niña” a todas horas, puede que la misma rutina lo cambiase por “nena”, no lo sé, con esto solo quiero agradecerte haberme abierto los ojos, haberme devuelto la vida, fue hermoso sentirme vivo reflejado en tus pupilas.
Siento con frecuencia que te he perdido y al mismo tiempo que es el momento de empezar de nuevo, de luchar con uñas y dientes por lo que uno ama. Te amo, no puedo permitidme perderte, no pienso permitir que las preocupaciones y los miedos enturbien el cielo y borre nuestros sueños, necesito recuperar esa mirada que me hacía desear todos los días ser mejor persona, capaz de cualquier cosa, éramos uno solo y quizás aún podamos volver a serlo.
Espero que sea en esta vida, pero si es en otra prometo encontrarte
Te espero y te esperaré siempre,
Eternamente tuyo